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Arabia

Historia

El califato, también llamado Imperio Islámico o Reino Árabe, fue creado por los discípulos de Mahoma tras la muerte del profeta en el 632 d. C. para perpetuar la autoridad política que él estableció. Durante su larga existencia, el califato alcanzó grandes cotas de poder y extensión: sus dominios abarcaron España, el norte de África, Oriente Medio, Anatolia, los Balcanes y Persia; un imperio que rivalizaba con el romano en la cúspide de su poder.

Clima y terreno

El Imperio Árabe nació en Medina, en la península arábiga, lo que hoy se conoce como Arabia Saudita. El interior es un desierto inhóspito, yermo, arenoso y ardiente cuyas temperaturas alcanzan los 55º C en verano. Medina y La Meca ocupan la costa del mar Rojo, más fértil.

Primeros años

El primer "califa" (jefe de estado) del imperio tras la muerte de Mahoma fue Abu Bakr, que fue sucedido por otros tres "califas ortodoxos". Tras la muerte del último de ellos en 661, Alí ibn Abi Talib, una lucha por el poder entre facciones rivales acabó con la victoria de la familia omeya. Las discusiones sobre la legitimidad duraron milenios, y sus efectos sobre la historia islámica y mundial aún se sienten en nuestros días.

Los omeyas

La omeya era una familia mercante de La Meca. Se convirtió al Islam en 627 y se estableció como fuerte partidaria de Mahoma y sus sucesores. Los primeros califatos omeyas se centralizaron en Damasco y Siria. El ejército sirio constituyó la base de las fuerzas militares árabes. Los omeyas extendieron el poder árabe hacia el oeste, levantando puestos avanzados y enviando expediciones al centro de Asia y el noroeste de la India. Además, los omeyas iniciaron la invasión del norte de África. En el siglo VII construyeron una armada en el Mediterráneo con la que lanzaron una serie de ataques infructuosos sobre la Constantinopla cristiana.

El califato de los Omeya alcanzó el apogeo de su poder durante el reinado de Abd al-Malik (685-705). En el oeste, los ejércitos de Abd ocuparon gran parte de España; en el este, el califato invadió la región del Sind, en la India, y conquistó Bukhara, Samarkanda, Khwarizm y muchos otros lugares. Al-Malik también reorganizó la burocracia y la economía del califato, además de organizar un sistema postal. Durante su reinado florecieron las artes, en especial la arquitectura.

El imperio cayó en declive tras la muerte de Abd al-Malik. Una serie de califas mediocres, en combinación con los problemas económicos y los reveses militares en el este, alimentaron las rivalidades tribales dentro del califato y, en 750, los omeyas fueron derrotados y derrocados en la batalla del Zab.

Nación abasida

Los omeyas fueron derrotados por los abasidas, otra familia poderosa. El primer califa abasida, Abu al-Abbas, nada más alzarse con el poder se lanzó a exterminar a todo el que pudiera tener derecho legítimo al trono. Tuvo éxito, pues los abasidas siguieron ostentando el poder durante tres siglos más. No sin cierta extravagancia macabra, decidió darse el nombre de "Al-Saffah", que significa "el que derrama sangre".

Los abasidas trasladaron la capital del califato a Bagdad. Este hecho provocó una concentración de sucesos en el este (Persia, la India y el centro de Asia) y la consiguiente pérdida de influencia del norte de África y el Mediterráneo. Los abasidas eran abiertamente más religiosos que los omeyas y, bajo su reinado, el califato siguió la ley islámica de forma más ortodoxa.

Harun al-Raschid

Harun al-Raschid (reinó entre 786 y 809) fue el quinto califa abasida. Gobernó Arabia en la cúspide de su riqueza y poder. En sus primeros años, Harun condujo expediciones militares contra el Imperio Bizantino, y sus éxitos le ganaron el apodo de "Al-Raschid", "el que hace lo correcto". Aunque Raschid tuvo que aplacar algunas revueltas internas, el imperio disfrutó de paz durante casi todo su reinado y la riqueza del califato creció de forma espectacular. Si quieres conocer más detalles acerca de Harun al-Raschid, consulta su artículo de la Civilopedia.

La Edad Media

El Imperio Árabe de la Edad Media era bastante más avanzado que sus contemporáneos europeos: el Bagdad de Harun al-Raschid debía de rondar el millón de habitantes al mismo tiempo que el Aquisgrán de Carlomagno era una "capital" que albergaba diez mil. Los centros de conocimiento del mundo islámico atraían a los eruditos a grandes ciudades como Bagdad, Damasco y Córdoba. Los árabes de esta época hicieron grandes avances en medicina, astronomía, matemáticas y otras disciplinas, además de traducir al árabe muchos de los clásicos de la Antigüedad griega, con lo que los salvaron de la destrucción.

Durante las Cruzadas, la Europa cristiana lanzó ataques constantes contra el mundo árabe. El más grande de los generales de este período fue Salah al-Din, más conocido como Saladino, quien derrotó a la Tercera Cruzada y recuperó Jerusalén para los árabes.

Declive y fragmentación

Sin embargo, al finalizar la Edad Media, el imperio comenzó a fragmentarse ante la creciente presión de las fuerzas internas y externas. El brutal tamaño del imperio dificultó sobremanera la centralización del gobierno, y los califas se veían obligados a sofocar numerosas insurrecciones de líderes locales. El debate acerca de los legítimos herederos de Mahoma seguía vivo. En el oeste, los europeos arrebataron al califato el control de España, mientras que en el este los otomanos comenzaron su inexorable expansión hacia el corazón del Imperio Árabe.

En 1258, un ejército mongol a las órdenes de Hulagu kan capturó Bagdad, ejecutó al califa Al-Musta'sim y puso fin al Imperio Árabe de forma repentina.

Arabia moderna

Durante casi los últimos cinco siglos, gran parte del mundo árabe ha sido gobernado por extranjeros; primero por los turcos otomanos y luego por las potencias coloniales occidentales. Desde la descolonización, en los años 50, los valores tradicionales árabes se han visto modificados por la presión combinada de la urbanización, la industrialización y las influencias occidentales. Sin embargo, los viejos principios del Islam siguen siendo respetados por millones de fieles en todo el mundo.

Aunque ahora se encuentran divididas entre docenas de países diferentes, las tierras que otrora formaron parte de este imperio deben mucho a su antepasado común.

Hechos curiosos de los árabes

Bajo el imperio de los califas se adoptaron los primeros sistemas de pensiones y de seguridad social de los que se tiene noticia. Los ancianos y discapacitados, así como viudas y huérfanos, podían recibir ayudas o dinero de las arcas públicas.

Se dice que Harun Al-Rashid le regaló a Carlomagno uno de los primeros ejemplares de clepsidras construidos en el Islam. La clepsidra era un sofisticado dispositivo que señalaba el transcurso del tiempo mediante la medición del flujo de agua que pasaba de un receptáculo a otro.