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Aztlán

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Aztlán

Historia

La azteca fue una civilización nativa americana que ocupó la zona central de México durante unos cien años, en los siglos XV y XVI. Los aztecas gobernaron un imperio poderoso con una cultura rica que produjo algunas de las obras arquitectónicas más impresionantes del norte de la América precolombina. Hoy, los aztecas son más recordados por la crueldad de sus prácticas religiosas y la rapidez con la que cayeron frente a la amenaza externa.

Clima y terreno

El Imperio Azteca estaba ubicado en la Mesa Central, el altiplano que hoy es el corazón de México (Ciudad de México se fundó sobre las ruinas de la capital azteca de Tenochtitlán). Una serie de lagos conectados dominaban el valle de México: Zumpango, Xaltocán, Texcoco, Xochimilco y Chalco. Es una zona de clima templado y abundantes lluvias, por lo que la tierra es extremadamente fértil.

Orígenes aztecas

El origen del pueblo azteca es difícil de determinar, pero su tradición sugiere que era una tribu de cazadores y recolectores del altiplano del norte de México antes de su migración a Centroamérica en el siglo XII. El término "azteca" deriva de Aztlán ("tierra blanca"), una referencia al norte de México. Los aztecas alcanzaron el centro de México alrededor del año 1250; sobre lo que sucedió en ese periodo solo quedan especulaciones y mitos.

Primeros años

Cuando llegaron los aztecas, la población del centro de México estaba dividida en cientos de pequeñas tribus o ciudades-estado entre las que destacaban Azcapotzalco y Culhuacán. Al principio, los aztecas eran vasallos de Azcapotzalco. En 1325 se les concedió permiso para asentarse en una pequeña isla del lago Texcoco en la que fundaron su capital, Tenochtitlán. Esta relación de vasallaje perduró durante unos 100 años.

La Triple Alianza

En el siglo XV, Azcapotzalco se había convertido en una fuerte potencia regional. Maxtla, el líder de Azcapotzalco, mandó asesinar al líder azteca Chimalpopoca en 1427 y asedió su capital de Tenochtitlán. Para derrotar a Azcapotzalco, Itzcóatl, el sucesor de Chimalpopoca, se alió con otras dos poderosas ciudades-estado, Texcoco y Tlacopan. Los aliados consiguieron levantar el asedio de Tenochtitlán y no tardaron en conquistar Azcapotzalco.

La "Triple Alianza" se fue haciendo con el control del centro de México y llegó a extender su poder por todo el país, desde el Atlántico hasta el Pacífico. Tenochtitlán se convirtió en el miembro dominante de la alianza y, gracias a ello, los aztecas se convirtieron en gobernantes de facto de un vasto imperio continental.

Moctezuma I

Moctezuma I se convirtió en el gobernante de los aztecas al suceder a su tío Itzcóatl en 1440. Durante su reinado, Moctezuma reforzó la Triple Alianza. Extendió el control de la alianza por el golfo de México, subyugando a los totonacas y a los huastecas. También dirigió campañas exitosas contra otros vecinos, como los mixtecas y las ciudades de Cotaxtla y Orizaba. (Es importante no confundir a Moctezuma I con su desafortunado e incompetente tocayo, Moctezuma II, cuya vida y milagros veremos luego). Moctezuma I falleció en 1469. Si quieres conocer más detalles acerca de Moctezuma I, consulta su artículo de la Civilopedia.

Tlacaélel

Aunque Moctezuma I se sentaba en el trono, su hermanastro Tlacaélel fue el encargado de reformar el estado azteca. Reescribió la religión azteca, literalmente. Según algunas fuentes, ordenó la quema de cientos de textos a causa de sus imprecisiones históricas. Con Tlacaélel, la religión azteca sentenciaba que los aztecas eran los elegidos y que tenían un destino superior al de los demás. Tlacaélel también enfatizó la importancia del militarismo y el sacrificio ritual en la religión azteca, un cambio que produjo efectos devastadores en los aztecas y la propia región. Tlacaélel supervisó la construcción de muchos templos y edificios religiosos, incluyendo el Templo Mayor de Tenochtitlán, dedicado al dios de la guerra azteca, Huitzilopochtli.

Políticamente, Tlacaélel fue uno de los arquitectos de la Triple Alianza. Se dice que ordenó quemar las historias de los pueblos conquistados para asegurar el dominio del punto de vista azteca. También reforzó las castas noble y sacerdotal aztecas a costa de los campesinos.

Para gran alivio de los historiadores de todo el mundo, Tlacaélel murió en 1487.

La influencia del imperio

En la cúspide de su poder, el Imperio Azteca dominaba una zona de casi 500.000 kilómetros cuadrados (poco más que la cuarta parte del México actual) y contenía entre cinco y seis millones de habitantes. Al igual que los mongoles, los aztecas dejaban libertad a las tribus sometidas siempre que pagaran el tributo requerido. Los aztecas eran grandes comerciantes; sus mercaderes negociaban con aliados y enemigos por igual. El comercio funcionaba con un sistema de trueque, pues carecían de sistema monetario.

Los aztecas no tenían animales de tiro y vehículos de ruedas, pero construyeron una enorme red vial diseñada para el viaje a pie. Además de por comerciantes, los caminos eran transitados constantemente por soldados y correos militares, así que ofrecían suficiente seguridad para que las mujeres viajaran solas.

Lo suculento (es decir, los sacrificios humanos)

Según la revisión de Tlacaélel, la religión azteca aseguraba que, para el correcto funcionamiento del universo, era necesario un flujo constante de sacrificios. Se necesitaban sacrificios para que la lluvia cayera, para que las semillas germinaran, para que el sol saliera, etc. Los pecados se expiaban a través del sacrificio. Los aztecas sacrificaron animales, riqueza, comida, su propia sangre... y seres humanos. Aseguraban haber sacrificado a más de 80.000 prisioneros para consagrar la gran pirámide de Tenochtitlán en 1487, aunque muchos historiadores creen que se trata de una burda exageración y que, dado el tamaño de la mesa ritual, era logísticamente imposible sacrificar a más de 5.000. Aunque solo fueran esos 5.000, sigue siendo mucha sangre y demasiados corazones palpitantes.

La religión azteca alentaba el sacrificio de guerreros enemigos capturados en combate, lo que se convirtió en un problema cuando el imperio conquistó a todos lo que tenía a su alcance. Eso dio origen a un combate ritual llamado "guerras floridas", según el cual dos bandos se encontraban a una hora y en un lugar previamente acordados con el objetivo de luchar para conseguir prisioneros. Cuando terminaba la batalla, cada bando llevaba a sus prisioneros a su ciudad para sacrificarlos.

La caída de los aztecas

En 1502, Moctezuma II (1502-1520) se convirtió en el noveno emperador del estado azteca, como sucesor de su tío Ahuizotl. En aquel momento, el imperio, que había alcanzado su máxima amplitud, se extendía desde el actual norte de México hasta Honduras y Nicaragua. El Imperio Azteca estaba aún expandiéndose, y su sociedad todavía evolucionaba, cuando su desarrollo se detuvo en 1519 por culpa de la aparición de los aventureros españoles en la costa del golfo de México.

En febrero de 1519, Hernán Cortés dirigió una expedición de 500 hombres, 13 caballos y unos pocos cañones a Centroamérica. A mediados de agosto, quemó sus barcos para impedir que sus hombres desertaran y se lanzó contra Tenochtitlán. Por el camino se alió con muchas tribus nativas americanas que le ayudaron a derrotar a los odiados aztecas.

Según las fuentes españolas, las tradiciones religiosas aztecas que afirmaban que el gran dios Quetzalcóatl regresaría por el agua en forma de hombre blanco le fueron de gran ayuda a Cortés. Los aztecas creían que Cortés podía ser Quetzalcóatl, así que se mostraban reacios a combatirle. Los caballos, perros, armas de fuego y cañones de Cortés eran cosas que los aztecas desconocían y les causaban un temor reverencial, y que confirmaron el carácter divino de Cortés.

Cuando Cortés alcanzó Tenochtitlán, le acompañaban una gran cantidad de aliados nativos. Moctezuma II ofreció una bienvenida pacífica a los españoles, pero Cortés le hizo prisionero. Gracias a Moctezuma, Cortés ordenó a los aztecas que ofrecieran grandes tesoros a los españoles. Más tarde, los aztecas lapidaron a Moctezuma y expulsaron a los españoles de la capital, pero Cortés regresó con refuerzos y asedió la ciudad. La ciudad cayó y fue arrasada en 1521; en Agosto capturaron al último gobernante azteca.

El imperio había sido destruido por unos ambiciosos extranjeros provistos de armas modernas que se aprovecharon del odio que la mayoría de los nativos sentían por sus señores aztecas. Desgraciadamente para los nativos, los españoles no fueron especialmente amables con sus vasallos, y habría de pasar algún tiempo hasta que volvieran a ser libres de la opresión y a disfrutar de libertad para elegir su propio destino.

Hechos curiosos de los aztecas

Los españoles se sorprendieron al descubrir que Moctezuma se bañaba dos veces al día. Los europeos se bañaban con muy poca frecuencia.

El tocado de Moctezuma II estaba hecho con las plumas de más de 250 pájaros.

Los granos de cacao tenían mucho valor para el Imperio Azteca. De hecho, además de comida, el grano también se usaba como moneda de cambio. La palabra chocolate proviene del término azteca/maya "chocolatl".

Existen tres discos de calendarios aztecas; el tercer gran disco se llama rueda calendárica. Los dos ciclos principales (el tonalpohualli y el xiuhpohualli) estaban sincronizados y coincidían una vez cada 52 años. Se trataba de algo parecido al equivalente azteca del "siglo" y era motivo de celebraciones religiosas.

Los mexicas del Imperio Azteca propugnaban la educación obligatoria para todos, sin importar su sexo o estamento. (aunque la masculina era más completa que la femenina.)