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Países Bajos

Historia

El Reino de los Países Bajos, que ha estado bajo la influencia de muchos imperios ambiciosos y al que a menudo nos referimos simplemente como "Holanda", comenzó siendo una provincia menor del norte de Europa que prosperó hasta convertirse en uno de los principales centros de comercio. Los Países Bajos han sido un objetivo habitual de las miras expansionistas de otros imperios, como sucedió con los romanos, los francos y, más adelante, con el Sacro Imperio Romano. Sin embargo, los Habsburgo españoles fueron los que más huella dejaron: la persecución que el rey Felipe hizo de los protestantes holandeses fue una de las causas directas de la Guerra de los Ochenta Años, que enfrentó a los ciudadanos holandeses contra sus amos españoles durante casi un siglo. Una vez se vieron libres del dominio español, los holandeses se esforzaron para establecer su propia identidad nacional. La nueva república ha prosperado hasta convertirse en una potencia económica y esta reciente nación ya ha visto nacer a grandes científicos e importantes iconos culturales.

Geografía y clima

El Reino de los Países Bajos está enclavado en la costa norte de Europa, pero también incluye los territorios de Aruba, Curazao y Sint Maarten del mar Caribe. La elevación de las provincias europeas es extremadamente baja y, de hecho, buena parte de su territorio ha sido reclamado al mar gracias al uso de diques. A pesar de su limitada área terrestre, que no llega a la décima parte de la superficie que ocupa España, acoge a 16 millones de habitantes. Debido a esta escasez de territorio, tiene una larga historia de planificación y desarrollo urbano, pues buena parte de la población reside en centros urbanos muy densos, entre los cuales se cuenta Ámsterdam, la capital.

Prehistoria

Antes de la llegada de los romanos en el siglo I a. C., la zona de los Países Bajos estaba habitada por una amplia variedad de tribus germánicas que habían emigrado desde otras regiones colindantes, especialmente Escandinavia. Entre estas tribus, descendientes de los celtas originarios de Austria y Alemania, destacaban los bátavos, que vivían en una isla del río Rin. Aunque no destacaban en el comercio ni en ningún arte, su fama como guerreros bastó para asegurarles una posición de dominio entre las tribus cercanas.

La ocupación romana

La región más austral de los Países Bajos, aquella a la que los romanos llamaban Germania Inferior, fue ocupada durante el siglo I d. C por el ejército romano. Tal como reflejó Julio César en sus "Commentarii de Bello Gallico", los bátavos habían luchado junto a los romanos como mercenarios en sus campañas europeas. La tribu bátava se rebeló ante el excesivo y asfixiante control romano, por lo que terminó siendo subyugada. Las fuerzas romanas controlaron la zona sin oposición durante casi 400 años, hasta la caída del imperio.

Frisones y francos

Aunque apenas existe constancia escrita, tras el declive del Imperio Romano, el territorio perteneciente a los Países Bajos que estos ocupaban fue rápidamente absorbido por los francos y los frisones. Aunque estos grupos tribales llevaban siglos habitando en la zona, la ausencia de los poderosos romanos incrementó sus opciones de expansión. El imperio de los francos casi llegó a englobar todos los Países Bajos y Alemania, salvo por el reino de Frisia de la costa norte. Los francos y los frisones eran vecinos y, con el paso del tiempo, también se convirtieron en enemigos enconados que resolvieron sus disputas territoriales con una serie de guerras. La victoria franca en la batalla del Boarn del 743 supuso la disolución del reino de Frisia y su absorción por parte del Imperio Franco. La posterior conquista de Italia y su absorción durante la expansión de Carlomagno creó la base de varios futuros reinos, como Francia y Alemania, bajo cuyo dominio habrían de caer los Países Bajos en los siglos venideros.

Cambio de imperios

En el 814, el Imperio Franco se dividió en tres partes con ocasión de la muerte de Carlomagno: los reinos francos central, oriental y occidental. La mayor parte de los Países Bajos quedó encajada en el reino central, cuyo soberano era Lotario I. La división de lo que otrora fue un gran imperio provocó la creación de los reinos alemanes (que se convertirían en el Sacro Imperio Romano) y Francia, que combatieron por la influencia y el territorio de los Países Bajos. Aunque la mayor parte de la región acabaría en manos del Sacro Imperio Romano en el siglo XV d. C., los duques de Borgoña, una rama de la familia real francesa, comenzaron a poner sus miras en Holanda.

Durante este periodo, las primeras de muchas terribles inundaciones sacudieron las costas holandesas, matando a miles y destruyendo buena parte de la infraestructura del país. En 1287, la desastrosa inundación de Santa Lucía mató a más de 50.000 personas y convirtió un pequeño lago en una cala del mar del Norte llamada Zuiderzee, que sería aislada de nuevo del mar del Norte y reconvertida en lago de agua dulce en el siglo XX.

Transiciones de poder

Durante los siglos XIV y XV, los Países Bajos y la vecina Bélgica cayeron casi completamente bajo el dominio de los duques de Borgoña. Los duques franceses siguieron adquiriendo más y más territorios en los Países Bajos holandeses durante todo el siglo XV, y para ello emplearon matrimonios, herencias, compras bien planificadas y anexiones.

Los Habsburgo heredaron las posesiones borgoñas en Holanda gracias al matrimonio de María de Borgoña con el duque de Austria, Maximiliano I. Aunque el rey francés se opuso a esta herencia de las tierras borgoñas, las posesiones acabaron en manos del hijo de María, Felipe I, asegurando así el traspaso de poder a manos de los Habsburgo.

En 1521, la casa de Habsburgo estaba dividida entre las familias española y austríaca, siendo la española la que ostentaba el control de los Países Bajos, y la austríaca el de Alemania y la región circundante como emperadores del Sacro Imperio.

La Reforma Protestante

La Reforma Protestante, que tuvo un gran calado en los Países Bajos, puso en cuestión la autoridad tradicional del catolicismo. La propagación de las creencias protestantes en el país preocupó sobremanera a los gobernantes católicos, tanto a Carlos I como a Felipe II de España, hijo del primero y posterior regente. La persecución que el rey Felipe inició contra los protestantes holandeses, cada vez más feroz, acabaría suscitando un creciente descontento entre el pueblo holandés.

Alzamiento contra España

Mientras por los Países Bajos se propagaba el resentimiento contra las políticas de Felipe, apareció Guillermo de Orange, que habría de ser el personaje más importante de la revuelta holandesa como abanderado de la tolerancia religiosa. El propio Guillermo se había criado como protestante, pero se convirtió al catolicismo como consecuencia de su educación noble. A pesar de su fe, creía firmemente que todos tienen derecho a vivir sus propias creencias religiosas. Guillermo, que era un noble holandés y había sido un súbdito fiel, al principio no se atrevió a desafiar al rey. Sin embargo, como Felipe no intentó calmar las preocupaciones de los holandeses, Guillermo se vio obligado a actuar. En 1567 ya se iniciaron unas pequeñas rebeliones y, al apoyar el levantamiento y dar la espalda a Felipe, Guillermo fue condenado por España.

Tras algunas victorias del ejército de Guillermo, los territorios liberados del norte crearon la República de los Siete Países Bajos Unidos en 1581. Sin embargo, estos éxitos iniciales apenas eran el principio de un largo conflicto que la historia denominó Guerra de los Ochenta Años, durante los cuales el rey español siguió controlando los territorios holandeses del sur. Guillermo de Orange fue asesinado en 1584 por un católico leal al rey Felipe y la guerra se prolongó hasta el 1648, cuando la República de los Siete Países Bajos Unidos quedó completamente libre del control español.

El predominio del comercio

Tras la Guerra de los Ochenta Años y la creación de la República de los Siete Países Bajos Unidos en el norte, los Países Bajos no tardaron en convertirse en el centro comercial dominante de Europa. Los comerciantes holandeses, liderados por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, la primera multinacional del mundo, establecieron nuevas rutas comerciales y fundaron nuevas colonias. Este periodo se denominó la "Edad de Oro holandesa" y durante el mismo se produjeron importantes descubrimientos científicos e innovaciones militares, además del florecimiento de las artes y la música.

El dominio de los mares

Inglaterra estaba preocupada por el creciente comercio de los holandeses con las colonias inglesas, francesas y españolas, que los estaba desplazando a la vez que reducía sus beneficios, por lo que el Parlamento británico aprobó en 1651 una serie de normas con las que intentó controlar a los holandeses. Estas Actas de Navegación establecían una regulación que limitaba el acceso holandés a los puertos ingleses. Estos movimientos ingleses dirigidos a imponer su control de los mares provocaron una serie de guerras anglo-holandesas, que se libraron durante todo el siglo XVII. Durante los siguientes 100 años, hasta bien entrado el siglo XVIII, el poder político y mercantil holandés disminuyó considerablemente como consecuencia de las numerosas batallas navales que redujeron el tamaño y la potencia de su flota.

Fundación del reino

Durante las Guerras Napoleónicas, Francia se anexionó los Países Bajos en su conjunto, en 1795, formando la breve República Bátava, un estado satélite de la República de Francia. Con la firma del Tratado de Fontainebleau en 1814, que ponía fin a las conquistas europeas de Napoleón, los holandeses recuperaban su independencia y formaban el Reino Unido de los Países Bajos. Poco después, Bélgica, que hasta entonces formaba parte de los Países Bajos, se separó para formar una nación independiente en 1830.

Las Guerras Mundiales

Desde que se convirtieron en nación soberana, los Países Bajos han mantenido la neutralidad siempre que les ha sido posible. Por ello, permanecieron neutrales durante la I Guerra Mundial: no apoyaron militarmente a ningún bando, pero mantuvieron vínculos económicos con los dos.

Los holandeses volvieron a declarar su neutralidad al iniciarse las hostilidades que desembocaron en la II Guerra Mundial. Sin embargo, esta vez Alemania no permitió que el valioso territorio holandés permaneciera apartado del conflicto y, a pesar de la resistencia del ejército holandés, el Tercer Reich lo invadió en 1940. Durante la ocupación alemana, el gobierno holandés huyó del país y operó en el exilio, dejando la nación bajo control nazi. Aunque el movimiento de resistencia holandesa que prosperó durante la ocupación se hizo casi insoportable, los nazis lograron matar a miles de judíos holandeses y exiliados de Alemania, incluyendo a Ana Frank, cuyo diario se convirtió en una crónica del Holocausto.

En 1944, con la intención de hacerse con el control de los puentes que cruzaban los ríos Rin y Mosa para unir a los Países Bajos con Alemania, los Aliados iniciaron una de las misiones aerotransportadas más impresionantes de la historia: la operación Market Garden. Los Aliados lanzaron a miles de paracaidistas en la región, pero la operación no tuvo demasiado éxito; los comandantes aliados culparon a las condiciones meteorológicas y a varios problemas de comunicación que dificultaron el avance aliado. Por ello, los Países Bajos permanecieron bajo control del régimen nazi hasta la rendición de las fuerzas alemanas en la primavera de 1945.

Los Países Bajos modernos

El moderno Reino de los Países Bajos es una monarquía constitucional con un parlamento electo que gobierna junto a la reina Beatriz I. Fue uno de los estados fundadores de la Unión Europea, y ha contribuido mucho a las relaciones pacíficas y la estabilidad económica de la zona. La Haya, la tercera ciudad más poblada de los Países Bajos, es la sede de su gobierno y de la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas.

Iconos culturales

A lo largo de su historia, los Países Bajos han ofrecido a algunos de los artistas, científicos, investigadores y eruditos más apreciados del mundo, muchos de los cuales han sido una parte esencial de las prácticas actuales en sus respectivos campos. Algunos de los pintores más famosos, como Rembrandt y Van Gogh, eran holandeses; hoy en día sus obras se cuentan entre las más admiradas. Algunos científicos, como Christiaan Huygens, el primero en descubrir los anillos de Saturno, y Anton van Leeuwenhoek, el "padre de la microbiología", realizaron aportaciones inmensas al futuro de la investigación científica.

Hechos curiosos

Los tulipanes, una de las grandes exportaciones de Holanda, se producen en masa en todo el país. Durante el mejor momento de Holanda como potencia económica del siglo XVII, se produjo un extraño fenómeno denominado tulipomanía, que fomentó la especulación, la manipulación del precio de venta de tulipanes y la aparición de nuevas especies a precios astronómicos, antes de derrumbarse completamente.

La cerveza Heineken, consumida en todo el mundo, se produjo por primera vez en Ámsterdam en 1873; hoy todos identificamos su color verde característico con Holanda.

Se dice que el término "Holanda" deriva del flamenco "holtland", que significa "bosque" o "tierra de bosques".