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Shoshoni

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Historia

"Yo no hablo tu idioma y tú no hablas el mío, pero aun así te comprendo. No necesito seguir tus pasos si veo las pisadas que vas dejando". Por desgracia, este dicho shoshoni no se aplicó cuando el hombre blanco llegó a sus tierras. Los shoshoni provienen de la mezcla de diversos pueblos indígenas que vivieron en la parte occidental de América del Norte durante miles de años. El idioma shoshoni, una lengua uto-azteca, fue su característica más notable y tan extendido estaba que, pese a la multiplicidad de dialectos, los miembros de tribus lejanas podían conversar con facilidad. En su mejor momento, los shoshoni se extendían desde el norte de Idaho hasta el norte de Arizona y desde el este de California hasta el oeste de Montana. Entre los primeros contactos entre shoshoni y blancos se incluyen el paso de la expedición de Lewis y Clark por sus tierras septentrionales en el año 1805 y la llegada de tramperos y comerciantes de pieles a las montañas Rocosas en los años 1820. A los exploradores blancos los siguieron los pioneros blancos, especialmente los asentamientos mormones en Utah, alrededor del lago Great Salt Lake, en el corazón de las tierras de la tribu shoshoni. Durante las tres generaciones siguientes, los jefes shoshoni lucharon contra la pérdida de sus terrenos de caza, la destrucción de su cultura y las reubicaciones forzosas a las que le sometió el ejército de los EE. UU. Pero, aunque valiente, la lucha resultó inútil. En el año 1890, el último shoshoni fue trasladado a las reservas que administraba la Oficina de Asuntos de Nativos Estadounidenses.

Clima y terreno

La patria tradicional de los shoshoni se extendía por la región de la Great Basin (Gran Cuenca) de los Estados Unidos. Incluía todo lo que son los actuales Utah y Nevada, así como partes de Oregón, Idaho, Montana, California, Arizona, Nuevo México, Colorado y Wyoming. La Great Basin es la mayor cuenca endorreica de América del Norte, e incluye terrenos que van desde el punto más alto (el monte Whitney) hasta el más bajo (la cuenca de Badwater), en estados contiguos. La cuenca principal es la del río Humboldt, en la que se desaguan unos 44.000 kilómetros cuadrados. Aunque caracterizada principalmente por la región ecológica del desierto de América del Norte, grandes partes de la tierra de los shoshoni eran también cordilleras boscosas y valles con praderas. Las tierras de las tribus también incluían numerosos lagos, entre los que se contaban el Great Salt Lake y el lago Tahoe, el lago alpino más grande del continente. Los grandes desiertos que abarcaban los shoshoni incluían los de Black Rock, Great Salt Lake, Sevier, Smoke Creek, Mojave y Sonora, así como las salinas de Nevada. En la región, el clima oscila entre el árido del desierto al templado alpino, con temperaturas extremas superiores a los 40 grados centígrados al sur y algunas muy por debajo de cero al norte. La rica diversidad de flora y fauna permitió a los shoshoni medrar como cazadores y recolectores, siendo su principal caza el berrendo, el ciervo mulo y el bisonte de las llanuras.

Distribución

A medida que pasó el tiempo, los shoshoni se dividieron en tres grandes subgrupos. Los shoshoni occidentales, o "desmontados", se centraban en Nevada, con tribus en Oregón y California; entre estos últimos se encontraban los shoshoni timbisha, que habían vivido durante siglos en los valles de Panamint y Death Valley y en las montañas adyacentes. Las tierras de los shoshoni del norte, o "montados", englobaban Idaho, el norte de Utah y Wyoming. Los shoshoni orientales, o de Wind River, vivían en Wyoming, el sur de Montana y el oeste de Colorado. A principios del siglo XVIII, los pies negros, crow y piegan, al norte, y los sioux, cheyennes y arapahoes, al este, estaban mejor armados y tenían un suministro abundante de caballos. Por consiguiente, estas tribus empujaron gradualmente a los shoshoni al sur desde las llanuras septentrionales y al oeste por la cuenca. En el proceso, algunos shoshoni orientales emigraron al sur, hasta el oeste de Texas, y se convirtieron en los comanches, a los que algunos consideran el cuarto subgrupo de los shoshoni.

Desde 1780 hasta 1782, la viruela asoló a los nativos de las Grandes Llanuras, especialmente a los shoshoni. La plaga de viruela, que avanzó desde los asentamientos españoles en México y Texas en 1779, pudo costarles a los shoshoni entre un tercio y la mitad de sus miembros. Aunque eso supuso un momento de calma en las presiones de pies negros, sioux y cheyennes, que también sufrieron sus efectos, según la historia tribal, la enfermedad "destrozó de mala manera" a los shoshoni del este y dejó solo bandas aisladas que ni querían ni podían resistir el avance de los estadounidenses blancos.

La llegada del hombre blanco

Para el año 1800, los shoshoni occidentales habían convivido con los colonos españoles y mexicanos durante varias generaciones. Mientras tanto, pioneros y exploradores de los EE. UU. se adentraban en las tierras de los shoshoni orientales. Pero el primer contacto más documentado entre los blancos y los shoshoni se dio cuando la expedición de Lewis y Clark entró en las tierras shoshoni de Montana, en agosto de 1805. Enviada por el presidente Jefferson para explorar y cartografiar las partes septentrional y occidental de la compra de Luisiana, la expedición disfrutó de relaciones cordiales con los shoshoni del norte, gracias en parte a la presencia de Sacagawea, una lemhi shoshoni que acompañaba al grupo. Mientras tanto, pioneros norteamericanos como Jim Bridger empezaron a hollar las montañas Rocosas en los años 1820 y montaron un encuentro anual de comercio de pieles en las regiones de los ríos río Wind, Green y Snake. En estos encuentros, que se celebraron desde 1825 a 1840, los shoshoni de Wyoming, Montana, Idaho y Utah no solo adquirían mercancías y armas, sino que además se familiarizaban con las oleadas de granjeros, mineros, rancheros y comerciantes que migraron a las tierras shoshoni o pasaban por ellas. Estas relaciones no siempre fueron tan cordiales como las que entablaban con los exploradores y pioneros. Las partes oriental y septentrional de las tierras de los shoshoni las adquirieron los Estados Unidos mediante la compra de Luisiana. El tratado de 1848 que puso fin a la intervención estadounidense en México cedió el resto de las tierras tribales de los shoshoni a los norteamericanos. Las pistas de California y de Oregón, las rutas principales a los territorios de la costa oeste de los Estados Unidos, pasaron por el corazón de su territorio. En las tierras de los shoshoni orientales, los granjeros y ganaderos blancos se extendieron por las llanuras y las faldas orientales de las Rocosas. El descubrimiento de oro en California (1848) y en Montana (1864) y el de plata en el filón de Comstock Lode, en Nevada (1858) tuvieron como resultado una gran afluencia de colonos y buscadores de fortuna a la patria de los shoshoni.

La incursión blanca más significativa se dio cuando Brigham Young lideró a su grupo de mormones a la cuenca de Salt Lake en 1846 en busca de una república religiosa libre de la persecución que habían sufrido en Missouri e Illinois. Durante siglos, los utah y los shoshoni del norte habían cazado y emigrado por la cuenca, pero sin tener allí campamentos permanentes. En diciembre de 1847, dos mil mormones se habían afincado ya en Salt Lake, en Utah, y unos 70.000 más los siguieron en caravanas de carros durante la década siguiente. Tras su llegada, Young seleccionó un sitio donde construir un templo para la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días alrededor de la cual creció Salt Lake City. Desde la cuenca, se desplegaron en abanico los colonos misioneros. En 1847 se fundó la ciudad de Bountiful, seguida por Ogden en 1848 y Provo en 1849.

Cooperación y resistencia

La respuesta a la expansión estadounidense varió mucho de una tribu shoshoni a otra. Los del este, liderados por el jefe Washakie, llegaron a un acuerdo amistoso con los blancos. A instancias de su yerno Jim Bridger, Washakie accedió a participar en las sesiones del consejo en el Fuerte Laramie en 1851. Allí firmó un tratado en el que se comprometía a cooperar con los estadounidenses a cambio de los derechos a cazar y acampar en la cordillera de Wind River Range. En 1868, otro tratado creó la Agencia Shoshoni y Bannock, ubicada en el Wyoming central occidental. Algo excepcional en las reservas, el gobierno de los EE. UU. permitió que Washakie y sus jefes escogieran la tierra, cerca de 1.200.000 hectáreas, en la que se asentarían. En las continuas guerras contra los indios, los shoshoni orientales proporcionaron exploradores y guías al ejército de los EE. UU., especialmente en la campaña del general Crook contra los sioux y los cheyennes que siguió a la derrota de Custer en Little Bighorn.

Por lo general, las tribus shoshoni occidentales coexistieron pacíficamente con los colonos y mineros blancos que entraron en sus tierras. Esto se debió en gran parte al hecho de que el territorio en que habitaban, grandes desiertos y colinas secas, era un yermo inhóspito. Carentes de la tradición guerrera de los shoshoni orientales y septentrionales, los miembros de las tribus de Idaho y Oregón subsistían gracias al pastoreo de ovejas, mientras que los que estaban en Nevada y California eran cazadores-recolectores primitivos. Se fue reubicando gradualmente a las bandas nómadas, de las cuales ninguna superaba los doscientos miembros, en las pequeñas reservas de Nevada durante los años 1880 y 1890. Pese a cierta oposición, las diversas tribus de los shoshoni occidentales se combinaron en el consejo de las bandas te-mouk en virtud de la ley de Reorganización de los Indios de 1934.

Por el contrario, los shoshoni del norte se resistieron a las incursiones de los blancos. En un principio, las tribus llegaron a un acuerdo con los colonos mormones, cuyos superiores accedieron a proveerles de agua y alimentos para compensarles por la pérdida de los hábitats de caza debido a las explotaciones agrícolas y madereras. Aunque a veces perturbados por pequeñas escaramuzas y alguna que otra muerte, desde 1847 hasta finales de los 1850, shoshoni y mormones mantuvieron la paz. Pero el aumento de carromatos de inmigrantes y buscadores de oro a sus tierras les fue arrebatando cada vez más caza. En 1859, Jacob Forney, superintendente de Asuntos Indios en el territorio de Utah, escribió, reconociendo el impacto de los inmigrantes: "Los indios se han visto empobrecidos por la introducción de población blanca". Desesperados y hambrientos, los shoshoni empezaron a atacar granjas aisladas y a robar ganado para sobrevivir. El apoyo de los mormones a los nativos se fue desgastando, y las donaciones de alimentos y suministros fueron cesando gradualmente.

Desde el año 1860, los jefes shoshoni como Pocatello y Cazador de Osos enviaron grupos a atacar caravanas de carros, correos, personal de telégrafos y grupos de mineros, en un esfuerzo por contener la afluencia. La administración Lincoln se enzarzó en la Guerra de Secesión y, preocupada por la seguridad de las rutas de comunicación con California y Oregón y dudosa de las lealtades de los mormones, ordenó a las tropas del ejército de la Unión que entraran en la zona para contener los disturbios. En octubre de 1862, el coronel Patrick Connor llevó un destacamento de tropas de California a montar una base unos cinco kilómetros al este de Salt Lake City. Mientras tanto, varias tribus shoshoni se reunían en sus campamentos anuales de invierno en Cache Valley. Varios incidentes, pequeños aunque sangrientos, entre mineros y colonos y los indios shoshoni llevaron a Connor a montar el ataque contra el campamento con unos 300 soldados de infantería y caballería la mañana del 29 de enero de 1863.

Aunque Pocatello se llevó a su tribu cuando los exploradores informaron de la fuerza que se acercaba, los demás jefes decidieron quedarse. Cazador de Osos y otros jefes dieron por supuesto que se podría llegar a un acuerdo, quizá pagando alguna compensación. En vez de ello, Connor atacó sin negociar. Según los testigos, cuando los shoshoni se defendieron, al parecer los oficiales unionistas perdieron el control de la caballería, que empezó una gran matanza. Cuando terminó, habían muerto cerca de 500 nativos, entre hombres, mujeres y niños, la mayoría de ellos no beligerantes, en lo que pasó a llamarse "la Matanza de Bear River". Entre los muertos se encontraba Cazador de Osos. Los nueve jefes supervivientes, liderados por Sagwitch, se rindieron y sus tribus se vieron obligadas a vivir en las reservas en virtud de lo dispuesto en el Tratado de Box Elder, en julio de 1863. Tras eludir su captura durante cinco años, la tribu de Pocatello, hambrienta y mermada, se rindió al fin y también pasó a estar confinada en la reserva de Fort Hall.

Vida en la reserva

La vida en las reservas era brutal y dura, y fue todavía peor debido a las promesas rotas y a la corrupción de la Oficina de Asuntos de Nativos Estadounidenses. Incapaces de encontrar caza suficiente y, normalmente, incapaces también de cultivar las malas tierras que se les habían destinado, muchos cautivos shoshoni murieron de inanición y enfermedad. Los administradores estadounidenses fallaron repetidamente en proveer de alimentos, medicinas, ropas y vituallas a los indios de las reservas. Como repuesta, como ocurriría en tantos sitios, se dieron varios episodios de desesperación y desafío por parte de los shoshoni cuando las tribus abandonaron las reservas. Tales levantamientos, condenados al fracaso, llevaron a la Guerra Bannock en 1878, en la que participaron tribus de los shoshoni del norte y de los bannock, y a la Guerra de los Indios Sheepeater en 1879, en la que participaron unos 300 shoshoni occidentales. Finalmente, las reformas de los años 1920 y 1930 llevaron a las tribus de las reservas los derechos de la ciudadanía estadounidense, se levantaron todas las restricciones y se concedieron privilegios especiales a los consejos tribales.

Hoy en día, los restos de las tribus shoshoni, aproximadamente unas 12.000 personas, viven en varias reservas de Wyoming, Idaho y Nevada, siendo la más grande la reserva de Wind River, de los shoshoni orientales, en Wyoming. La otra gran reserva shoshoni, la de Fort en Idaho, abarcó en origen 720.000 hectáreas, pero se han visto reducidas a unas 220.000 debido a la venta de tierras y a la creación de la presa de American Falls. Desde la ley de 1934 que les dio el reconocimiento y la ciudadanía, los te-mouk han montado una serie de comunidades privadas de la tierra comprada en Nevada, como la comunidad india de Death Valley o la colonia india de Reno-Sparks.

Hechos curiosos

Sacagawea (que en lengua hidatsa quiere decir "mujer pájaro"), de la tribu de los lemhi shoshoni, fue secuestrada por un grupo de incursión hidatsa cuando tenía 12 años, en el 1800, y la vendieron al peletero francés Toussaint Charbonneau en 1804 para que se convirtiera en una de sus esposas. En el invierno de 1805, la expedición de Lewis y Clark contrató a Charbonneau como guía e intérprete. No obstante, como el francés no hablaba shoshoni, los exploradores accedieron a que su mujer Sacagawea, que estaba encinta, acompañara a la expedición.

Jim Bridger, uno de los exploradores estadounidenses más destacados, tenía dos esposas shoshoni y se casó por tercera vez en el año 1850 con la hija de Washakie, un famoso jefe de los shoshoni orientales al que posteriormente condecoraría el gobierno de los Estados Unidos por su ayuda en la campaña contra los indios de las llanuras del norte.