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Historia

El reino de Suecia, en el norte de Europa, forma parte de la región denominada Escandinavia junto a Dinamarca y Noruega. La historia inicial de Suecia, que hoy es una nación progresista y pudiente, está narrada en forma de sagas nórdicas en las que aparecen menciones a sus primeros reyes legendarios. Aunque no se asocia ninguna fecha concreta a la fundación del reino, los clanes vikingos terminaron colaborando y formando el pueblo sueco. Suecia alcanzó su momento álgido en términos políticos y militares en el siglo XVII, bajo el mandato de su respetado rey y general Gustavo Adolfo.

Geografía y clima

Suecia, que se extiende desde el mar Báltico en el sur hasta el Círculo Polar Ártico en el norte, está situada entre Noruega y Finlandia. Es una nación de grandes bosques, con pinos, abetos y abedules oriundos de la zona. Su clima templado es sorprendentemente seco si lo comparamos con el de las regiones circundantes, aunque existen ciertas diferencias entre norte y sur. La línea costera oriental de Suecia siempre ha proporcionado muchos recursos pesqueros, lo que ha contribuido a las costumbres marinas de los suecos.

Prehistoria

Mucho antes de la aparición de los vikingos, Suecia estaba habitada por tribus que migraron por toda la región. En el 12.000 a. C. había cazadores y recolectores que se trasladaban con el cambio de estaciones; estos cazadores terminaron asentándose y formando pequeñas comunidades pesqueras con herramientas primitivas de sílex y pizarra. Estas primeras tribus desarrollaron sociedades agrícolas más cohesionadas a partir del Neolítico hasta la Edad de Bronce nórdica, en torno al 1700 a. C. La importación de bronce permitió el uso de herramientas cada vez más avanzadas durante este periodo.

Con el nuevo milenio se acercaba la época de los vikingos y Suecia estaba poblada fundamentalmente por varias tribus germánicas numerosas. La etnia original de los suecos se remonta a una única tribu que vivía en pequeños reinos y clanes de Svealand, el centro histórico del desarrollo sueco. Esta etnia se acabó unificando con sus vecinos, los gautas del sur y los gotlandeses de la isla de Gotland en el Báltico en una fecha que todavía se desconoce. La colaboración de estos reinos tribales durante la época de los vikingos provocó una fusión gradual de su territorio.

Los vikingos suecos

Las conquistas y la expansión de los vikingos por el centro de Europa sembraron la destrucción por todos los asentamientos de la zona. Los vikingos solían partir de Escandinavia durante las primaveras de los siglos VII y VIII para saquear, y regresaban en otoño con los botines obtenidos. Sus primos daneses son famosos por sus ataques en Inglaterra y Francia, pero los vikingos suecos navegaron principalmente por el mar Báltico y los ríos ribereños hacia la frontera rusa.

Muchos de estos vikingos suecos se trasladaron y asentaron en Rusia, Bielorrusia y Ucrania durante el siglo IX, convirtiéndose en el pueblo de la Rus. Aunque existen varias teorías acerca del origen de su nombre, la más popular afirma que deriva de la región sueca de Roslagen, que significa "tierra de los remeros". Tras capturar la ciudad de Kiev a mediados del siglo IX, la Rus formó un estado que sobrevivió durante casi 400 años hasta la llegada de los mongoles en el siglo XIII. Es evidente que esta "tierra de Rus" influyó en el nombre de la moderna nación de Rusia.

Los vikingos suecos respetaban una antigua tradición que consistía en conmemorar sus victorias más históricas y líderes más queridos con la talla de piedras, en las que grababan glifos y símbolos rúnicos, que hoy, dispersas por las regiones que dominaron, constituyen algunos de los primeros registros de sus hazañas.

Los primeros reinos

Suecia fue una colaboración poco estrecha de provincias independientes durante el primer milenio d. C. Aunque las sagas nórdicas mencionan a algunos reyes, cuesta mucho establecer sus linajes y distinguir la realidad de la leyenda. Olaf Skotkonung, hijo del rey Erico el Victorioso, gobernó desde el 995 hasta el 1022 y la historia le considera el primer rey que unió a las tribus suecas.

A mediados del siglo XII, el destacado regente Birger Jarl sirvió a Suecia como "jarl" (un título nobiliario equivalente al de virrey) en tiempos del rey Erico XI. Birger negoció el tratado de Lodose, que puso fin a las eternas hostilidades con Noruega, y llegó a casar a su propia hija Rikissa con el hijo del rey noruego, Haakon IV. También se cree que Birger participó en la elección del enclave de Estocolmo, la futura capital de Suecia, pues la primera constancia escrita del nombre de Estocolmo es de su puño y letra.

Un horror inimaginable sacudiría a Suecia en el siglo XIV: la peste negra. Esta pandemia devastó toda Europa y llego a Suecia en el 1349. Aunque fue uno de los últimos reinos en sufrir sus efectos, la enfermedad asoló la nación y, según algunos datos, aniquiló a casi la mitad de su población.

La Unión de Kalmar

Suecia formó parte de la Unión de Kalmar desde 1397 hasta 1523; esta unión sometía a Suecia, Noruega y Dinamarca a la soberanía de un mismo monarca. Aunque en teoría las tres naciones eran independientes, las decisiones del rey danés en términos de política internacional eran absolutas. La participación de Suecia en la unión se debió a unos conflictos internos entre el rey Alberto y la nobleza dirigente, que había apoyado a Alberto durante la sucesión hasta que este intentó reducir sus tierras y posesiones. La nobleza acudió a la reina Margarita de Dinamarca y la nombró regente de sus tierras; ella envió un contingente danés que derrotó al ejército de Alberto en 1389.

La unión se hizo oficial durante una reunión en la ciudad sueca de Kalmar, en 1397, con la condición de que el monarca siempre sería danés. La nobleza sueca accedió a la unión porque Margarita les prometió puestos de autoridad y les aseguró la protección de sus posesiones e influencia. Un pariente de Margarita, Erico de Pomerania, fue coronado como primer rey de la unión, pero sus ambiciones personales no tardaron en suscitar dudas sobre las promesas de Margarita.

50 años más tarde, los frecuentes conflictos iniciados por el rey danés contra los socios comerciales suecos indignaron a la nobleza sueca y arruinaron su economía. En 1440 se depuso al rey Erico, pero eso no sirvió para tranquilizar los ánimos. Los conflictos entre Dinamarca y Suecia continuaron durante el siglo XVI, hasta la época de Gustavo Eriksson.

El ascenso al poder

En el 1521, el rey Gustavo I, también llamado "Gustavo Vasa", de la Casa de los Vasa, lideró con éxito una rebelión contra Cristián II, el rey danés de la Unión de Kalmar. Gustavo, ya libre de la influencia del monarca danés, fue elegido rey de Suecia por el Riksdag en 1523, poniendo fin a más de un siglo de unión.

Fue el posterior reinado del querido rey Gustavo Adolfo el que propició la "era del gran poder" de Suecia, que supuso un vertiginoso incremento de la autoridad sueca en Europa durante el siglo XVII. Al ascender al trono en el 1611, Adolfo se encontró manejando las riendas de una nación llena de conflictos. Carlos, su padre, había destronado al heredero legítimo (que además era su sobrino), Segismundo, para conseguir la corona, dejando a Suecia al borde de tres guerras. Adolfo consiguió manejar correctamente las disputas nacionales e internacionales, firmó una frágil paz con Segismundo y resolvió los conflictos con Rusia y Dinamarca en la siguiente década.

El más famoso de los logros militares de Adolfo se produjo durante la Guerra de los Treinta Años, un gran conflicto que terminó con los protestantes enfrentados a las fuerzas católicas del Sacro Imperio Romano. Adolfo mejoró y modernizó el ejército de Suecia, y logró proteger el movimiento protestante con varias victorias militares importantes. Aunque no se involucró desde el principio, en 1630, Adolfo acudió con el ejército sueco en defensa de los estados protestantes alemanes contra las fuerzas del Sacro Imperio Romano. Desgraciadamente, murió en 1632, mientras dirigía una carga en la batalla de Lutzen, que dejó a Suecia sin su mejor general.

No resultó fácil mantener el prestigio que Suecia había obtenido durante el reinado de Gustavo Adolfo, pero sus sucesores, Carlos XI y XII, fueron ambos líderes competentes y respetados. Dieron continuidad a las mejoras militares que había iniciado Adolfo y recurrieron a los carolinos, una fuerza de élite especial. El ejército carolino priorizaba la calidad frente a la cantidad, pues confiaba en la habilidad y la disciplina antes que en la fuerza bruta.

Durante la Gran Guerra del Norte de 1700-1721 que libró Suecia contra una fuerza conjunta dirigida por Rusia, los carolinos, a veces en una inferioridad de 1 contra 3, salieron victoriosos en sucesivas batallas. Desgraciadamente, al final los suecos acabaron sucumbiendo y, en 1718, iniciaron una famosa retirada llamada "marcha de la muerte carolina". Cuando Carlos XII cayó en combate, un oficial llamado Carlos Armfeldt se retiró y se internó en la niebla con su compañía de 5.000 hombres, de los cuales unos 3.000 morirían antes de llegar a Suecia.

La industrialización sueca

Hasta mediados del siglo XIX, la economía sueca era fundamentalmente agrícola, lo que ponía a Suecia a la cola de sus naciones vecinas en términos de desarrollo industrial. Sin embargo, su gran cantidad de recursos naturales, especialmente madera y hierro, le permitió emprender una rápida transformación a partir de 1870. Los avances ferroviarios permitieron a Suecia desplazar grandes cantidades de materiales a puertos costeros, propiciando el rápido crecimiento de principios del siglo XX.

El advenimiento de la neutralidad

A pesar de su historia de conflictos armados con sus vecinos, Suecia ha mantenido relaciones internacionales pacíficas desde las Guerras Napoleónicas, cuando se unió a la coalición contra Napoleón. En 1808, perdió casi un tercio de su territorio oriental a manos de Rusia, zona que más tarde dio origen a la Finlandia actual. Desde esta gran pérdida, Suecia ha mantenido una política de neutralidad estricta hasta el presente.

Durante las dos guerras mundiales que sacudieron Europa durante el siglo XX, Suecia logró mantener su independencia frente a la influencia alemana y no tomó parte en el conflicto. Sin embargo, apoyó secretamente a la resistencia de Dinamarca ayudando a los judíos daneses a escapar en 1943.

La Suecia moderna

La Suecia de hoy en día es una nación progresista con una alta calidad de vida y una economía robusta que se basa fundamentalmente en la exportación de maquinaria, materia prima, papel y muebles; todo ello ha permitido la formación de un potente sistema de bienestar y seguridad social. Los beneficios de este sistema basado en diversos estudios incluyen un acceso universal a la salud y a la educación, así como un periodo de vacaciones pagadas obligatorio. No es de extrañar que Suecia sea uno de los "países más felices del mundo".

Hechos curiosos

El famoso químico sueco Alfred Nobel, creador de los premios Nobel, registró más de 300 patentes y fue el artífice de numerosos avances científicos, entre ellos la invención de la dinamita.

Greta Garbo, la estrella cinematográfica del Hollywood del siglo XX, fue bautizada Greta Lovisa Gustafsson cuando nació en Estocolmo, Suecia, en 1905. Emigró a los Estados Unidos en 1925 y ha pasado a la historia como una de las mejores actrices de todos los tiempos.

IKEA, la cadena internacional de tiendas de muebles, fue fundada en Suecia y es famosa por su amplia variedad de productos desmontados que a menudo vienen acompañados de unas vagas y esquemáticas instrucciones de ensamblaje.