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Los zulúes

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Los zulúes

Historia

Al principio de cada invierno, los guerreros zulúes conquistadores se reunían en su tierra ancestral para comprometerse a nuevas glorias con el grito "ngathi impi" (libremente: "por nosotros, guerra"). Este era el espíritu con el que Chaka forjó un Imperio Zulú y Cetshwayo desafío a los poderosos británicos. En el 1816 d. C., Chaka se convirtió en jefe de una tribu zulú relativamente insignificante: los mtetwa. Durante la siguiente década, Chaka y sus guerreros conquistaron y absorbieron a las demás tribus de la región, formando el imperio nativo más grande que nunca se haya visto en el sur de África. Tras el asesinato de Chaka, subió al trono uno de los asesinos: su hermanastro Dingane. Los siguientes jefes zulúes se enfrentaron a los colonos blancos: primero a los voortrekkers holandeses y luego a Colonia del Cabo, de Gran Bretaña. Esta última provocó la guerra entre británicos y holandeses en la que, a pesar de las primeras victorias, Cetshwayo fue derrotado en 1879. El Imperio Británico se anexionó las tierras zulúes en 1887. Aunque fueron derrotados y ocupados, el espíritu combativo de los zulúes no murió y posteriores líderes asumirían un rol importante en el fin del apartheid y el gobierno de la Sudáfrica moderna.

Clima y terreno

La región de KwaZulu-Natal, que abarca lo que fue el reino zulú, tiene un clima subtropical. Los veranos son cálidos y húmedos, y los inviernos claros y frescos, con nieve en las montañas Drakensberg. La geografía presenta tres terrenos diferentes. La costa del océano índico está salpicada de profundos barrancos y matorral de bosque subtropical. Hay dos zonas montañosas al oeste y al norte: Drakensberg y Lebombo. Entre el mar y las montañas se encajan las tierras centrales de Natal, una meseta con colinas que va subiendo en dirección oeste. Esta región central fue el corazón del Imperio Zulú y se caracteriza por sus praderas húmedas con zonas de bosque afromontano. En esta región los zulúes criaron grandes rebaños de vacas, una parte vital de su economía y su cultura. Aunque las tribus no estaban muy avanzadas en el campo de la agricultura, la kwaZulu-Natal actual exhibe grandes campos de caña de azúcar y maíz; hoy Sudáfrica es la principal productora africana de algunas frutas, como plátanos y piñas.

Auge del reino zulú

Los zulúes eran una pequeña tribu nguni cuando Chaka fue nombrado jefe con la ayuda de Dingiswayo, el jefe de los poderosos mtetwa. Los mtetwa habían acogido a Chaka y a su madre cuando su padre los exilió. Con la protección de Dingiswayo, Chaka se convirtió en un guerrero imponente, recibió el mando de uno de los regimientos de Dingiswayo y sirvió con honores. Durante este periodo, perfeccionó reformas en el armamento (armó a sus unidades con un assegai, una lanza de hoja ancha con un mango de medio metro) y en las tácticas (la formación "cuernos de búfalo" diseñada para rodear y aniquilar a una fuerza enemiga), y estableció una organización basada en la edad, según la cual, a los chicos de edades similares se les entrenaba como guerreros en los kraals militares llamados Ikanda, y combatían juntos en el mismo regimiento durante toda su vida. En 1816, tras la muerte de su padre, Chaka fue más listo que su hermano mayor y se hizo con el control de los zulúes. Al tratarse de una maniobra en la que apenas hubo víctimas, los zulúes lo aceptaron rápidamente como jefe.

Chaka disfrutó de privilegios como vasallo mtetwa y empleó sus fuerzas militares para derrotar implacablemente y absorber a las tribus vecinas, incluida la de su madre. Los ndwandwe asesinaron a Dingiswayo y Chaka actuó rápidamente para llenar el vacío de poder mtetwa, uniendo sus posesiones a las de su difunto mentor. Durante la siguiente década, el reino zulú derrotó y absorbió a la mayoría de las tribus vecinas y resistió el primer ataque de los ndwandwe. Dos años más tarde, las fuerzas de Chaka obtuvieron una victoria decisiva contra los ndwandwe y sus aliados en la Batalla del Río Mhlathuze. Como era costumbre, Chaka asimiló los restos de las tribus derrotadas. Cuando en 1828 se produjo el asesinato de Chaka, el reino zulú ya se había convertido en un imperio.

No se puede subestimar el impacto de Chaka en la historia africana. En 1825 ya había conquistado una zona de unos 30.000 kilómetros cuadrados y había impuesto una cultura guerrera que dominó el sudeste de África, desde el río Tugela en el sur a las montañas Drakensberg en el norte. Aunque quedó ensombrecido por posteriores reformas, Chaka estabilizó la economía agraria y potenció el comercio por todo su imperio. Estableció relaciones cordiales con los europeos, a pesar de que advirtió a sus jefes que se resistieran frente a su avaricia y su cultura. El legado más duradero del reinado de Chaka fue la migración masiva de los pueblos conocida como Mfecane ("dispersión"), pues las tribus que huían de la expansión zulú desplazaron a otras tribus que a su vez fueron migrando hacia el exterior, cambiando la distribución étnica y cultural de África para siempre.

Sucesores de Chaka

Uno de los asesinos de Chaka, su hermanastro Dingane (1795-1840 d. C.), ascendió al trono y ejecutó a sus familiares de sangre real, con la excepción de su hermanastro Mpande. Más que a sus parientes, Dingane temía a los regimientos de Chaka, muchos de los cuales permanecían leales al recuerdo de su hermano. Para aplacarlos, Dingane concedió a los guerreros más viejos el derecho a casarse y a servir en la milicia en vez de trabajar como soldados a tiempo completo; Dingane carecía del talento militar de Chaka, y con estas medidas menoscabó la superioridad marcial zulú, por lo que se enfrentó a varias rebeliones de las tribus sometidas. Además, en 1837 Dingane cedió tierras zulúes al sur del Tugela a los voortrekker, unos colonos holandeses expulsados de Colonia del Cabo. Pero más tarde asesinó a Piet Retief, el líder de los voortrekker, y a su grupo diplomático durante una exhibición militar, para luego masacrar a unos 500 holandeses, entre ellos mujeres y niños, que habían acampado en las cercanías. En respuesta, unos 450 voortrekker fusileros aplastaron al ejército de 10.000 hombres de Dingane en la batalla del Río Sangriento en diciembre de 1838. Dingane quemó su kraal y huyó hacia el norte.

Mpande desertó con 17.000 guerreros zulúes y se unió a los holandeses. En enero de 1840, Dingane fue asesinado por oficiales descontentos de su ejército. Mpande (1798-1873 d. C.) sustituyó a Dingane y mantuvo relaciones cordiales con Andries Pretorius, el nuevo capitán voortrekker. Los holandeses, con la bendición de Mpande, formaron la república boer de Natal, al sur del Tugela y al oeste del asentamiento británico de Port Natal. Cuando estalló la guerra entre los boers y los británicos, la colonia holandesa cambió de manos, y Mpande hizo lo propio aliándose con los británicos, con quienes mantuvo buenas relaciones hasta su muerte. Mpande pasó a la historia de su pueblo como un líder débil, en parte debido a las estrechas relaciones que mantuvo con los blancos y en parte debido a su incapacidad de moderar las ambiciones de sus hijos, Cetshwayo y el joven Mbulazi. En 1852 se produjo una lucha sucesoria entre los dos, que culminó con una intensa batalla a orillas del Tugela en la que murió Mbulazi.

Cetshwayo y la guerra anglo-zulú

Al morir Mpande en septiembre del 1873 d. C., Cetshwayo pasó a gobernar un Imperio Zulú que todavía era poderoso. Como era costumbre entre ellos, creó una nueva capital llamada Ulundi ("el lugar alto"). Se proclamó primer heredero auténtico de Chaka, recuperó muchas de sus prácticas militares e, impresionado por lo que había visto de los colonos holandeses, llegó a armar a algunos de sus impi con mosquetes. Hizo caso a la última advertencia de Chaka sobre los blancos, expulsó a los misioneros cristianos de sus tierras, animó a otras tribus a que se rebelaran frente a la expansión boer por Transvaal y él mismo comenzó a perseguir al ganado en los territorios británico colindantes con las fronteras zulúes.

En 1878 d. C., sir Henry Frere, comisionado británico en Sudáfrica, exigió reparaciones por las incursiones fronterizas de 14 jefes zulúes. Cetshwayo consideró que los términos del ultimátum eran inaceptables y puso a sus regimientos en pie de guerra. En diciembre, las fuerzas británicas cruzaron el Tugela para imponer sus términos y castigar a los zulúes. Pero la primera invasión sufrió una contundente derrota en la batalla de Isandhlwana del 22 de enero, en la que los zulúes se impusieron a la columna principal británica y causaron unas 1.300 bajas. Fue la peor derrota que los británicos habían sufrido a manos de una fuerza africana. Sin embargo, Cetshwayo no consiguió sacar ninguna ventaja estratégica ni diplomática de la sorprendente victoria. Tras un periodo de pánico y planificación, los británicos volvieron a cruzar el Tugela, esta vez con mayor precaución. Se sucedieron una serie de victorias británicas que culminaron con el asedio y la destrucción de Ulundi. Un mes más tarde, Cetshwayo era capturado, trasladado a Ciudad del Cabo y exiliado a Londres; no regresaría a África hasta 1883 d. C.

Final del reino zulú

Los británicos dividieron el desaparecido Imperio Zulú en 13 "subreinos", que pronto se enfrentaron entre sí, volviendo a desestabilizar las fronteras coloniales. Los británicos enviaron a Cetshwayo a África y lo instalaron en un territorio colchón creado a partir de las antiguas tierras zulúes con la esperanza de restaurar el orden. Pero Cetshwayo no tardó en sufrir un ataque en Ulundi de uno de los subreinos, el de Zibhebhu, apoyados por mercenarios boer. Cetshwayo fue herido, pero escapó al kraal de Eshowe, donde murió debido a las complicaciones de sus heridas en febrero de 1884.

Los historiadores consideran que el segundo saqueo de Ulundi es el final definitivo del reino zulú. Dinuzulu, el hijo de Cetshwayo que entonces tenía 15 años, heredó lo que quedó. Reclutó boers dirigidos por Louis Botha, derrotó a Zibhebhu e incorporó sus tierras a las suyas. En virtud de su acuerdo con los boers, les cedió la mitad de sus "tierras zulúes" para que formaran una república holandesa independiente. Esto alarmó tanto a los británicos que se anexionaron el reducido reino de Dinuzulu en 1887. El jefe, que se había involucrado en la política de los nativos, fue arrestado por los británicos en 1906 por su participación en la Rebelión de Bambatha, juzgado por traición y sentenciado a prisión en la isla de Santa Elena. Cuando se fundó la Unión Sudafricana en 1910, Botha, el primer ministro de la nueva nación, logró que Dinuzulu pudiera vivir sus últimos años en una granja de Transvaal.

Zululandia moderna

La Unión Sudafricana, compuesta por cuatro colonias británicas (Colonia del Cabo, Natal, Transvaal y Colonia del Río Orange), fue un dominio del Imperio Británico con gobierno autónomo. Los zulúes constituían el grupo étnico más grande de la unión. En 1948, temiendo el número creciente y la influencia de las tribus nativas, el partido nacional afrikáner creó las leyes del apartheid para imponer la segregación racial y asegurar el dominio de los blancos. Estas "leyes racistas" afectaron a todos los aspectos de la vida social, política y cultural: exigían que todos los negros llevaran pasaportes con huellas dactilares, una fotografía e información acerca del acceso que el portador tenía a las zonas "no blancas". En 1951, la Ley de Autoridad Bantú estableció reservas para los nativos, siendo kwaZulu la más grande de ellas.

Cuando la unión fue reemplazada por una república bajo la constitución de 1961, se adoptaron las leyes del apartheid. Y lo que es más, a lo largo de los sesenta, setenta y principios de los ochenta, el gobierno instituyó una política de reasentamiento para reubicar a los nativos en sus reservas. Sin embargo, a finales de los ochenta el apartheid se resentía frente a la presión de los activistas internos (como el Frente Democrático Unido) y organizaciones internacionales, como el Congreso Nacional Africano y Naciones Unidas. Finalmente se desmanteló tras una serie de negociaciones que se prolongaron desde 1990 hasta 1993 y culminaron con unas elecciones libres en abril de 1994. Durante todo este periodo, los nacionalistas zulúes desempeñaron un papel fundamental como activistas y políticos. Durante el proceso se recuperó la jefatura zulú; aunque el rey zulú no ostentaba poder político (sí una considerable influencia cultural), la Sudáfrica posterior al apartheid reconoció su figura y garantizó su sucesión a través de la constitución.

Hechos curiosos

En el grupo de idiomas nguni, "zulú" significa "cielo"; según la leyenda, fue el nombre del jefe que dirigió a su pueblo hacia el sudeste, desde África Central hasta el valle del Umfolozi, y fundó el linaje real en 1670 d. C.

Si consideramos que en la cultura zulú el ganado es medida de riqueza, debemos tener en cuenta que no era frecuente que los zulúes comieran ternera; en aquellos tiempos, la carne cocida o asada se asignaba en función del rango: solomillo para el jefe, falda para los guerreros y bazo asado para los jóvenes pastores.

Entre los zulúes modernos más destacados encontramos a los antiguos presidentes del Congreso Nacional Africano (incluido su fundador, Pixley ka Isaka Seme), premios Nobel de la paz, y a un presidente de la República de Sudáfrica (Jacob Zuma fue nombrado presidente en el 2009 d. C.), así como numerosos artistas y escritores galardonados.