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Civilizaciones y líderes
Atila

Vivió:

C. 406-453 d. C.

Títulos:

Rey, general

Civilización:

Atila
Líder del Imperio Huno

Información de la partida:

Azote de Dios

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Historia

La historia recuerda a Atila, legendario caudillo y líder del Imperio Huno, como el genio militar que sembró el terror por toda Europa; no en vano los romanos lo apodaban "azote de Dios". Atila unió a las tribus hunas y se embarcó en una serie de temibles campañas militares durante el siglo V d. C., siempre enfrentado a los romanos (entre otros) hasta su repentina muerte en el 453.

La leyenda de Atila

La mayor parte de lo que sabemos de Atila procede de las historias de sus múltiples enemigos, por lo que la mayoría de los relatos le son especialmente desfavorables y posiblemente exageren su fama de violento. Los hunos de Atila solían aniquilar las ciudades que saqueaban: no solo se llevaban los objetos de valor, sino que causaban daños que dejaban inhabitables los asentamientos. Los hunos masacraron a las poblaciones de estas ciudades, sometiendo a los supervivientes a una vida de esclavitud.

La espada de Atila, a la que los romanos llamaban "espada de Marte", fue un arma legendaria que contribuyó a la fama que se granjeó su dueño como asesino de hombres invencible. Se dice que ningún hombre era capaz de soportar la mirada directa de Atila sin pestañear y que donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba. En ausencia de una historia escrita, estas leyendas se propagaron entre los pueblos hasta que se registraron los primeros documentos en el siglo V.

Las primeras campañas

Poco se sabe de la vida de Atila antes de la muerte de su tío Rua, que había dirigido a una confederación poco estable de tribus hunas del norte del río Danubio durante algunas breves campañas militares. Atila y su hermano Bleda asumieron el control de los hunos y compartieron la corona tras la muerte de Rua en el año 434. Siguieron los pasos de su tío y atacaron al Imperio Romano de Oriente (Bizancio) con la esperanza de recaudar un tributo estable. Desgraciadamente para ambos bandos, los romanos solían incumplir su palabra y no entregaban lo acordado, lo que provocaba represalias brutales por parte de los incursores hunos. Afortunadamente para los bizantinos, Atila tenía planes en occidente y los nuevos conflictos en aquella zona mantuvieron ocupado al ejército huno.

El avance contra Roma

La misteriosa muerte de su hermano Bleda en el año 445, hay quien dice que a manos de Atila, dejó a este como único gobernante de un pueblo huno cada vez más unificado. En el 447 volvió a entrar en combate con su ejército contra las legiones del Imperio Romano de Oriente en la batalla del Utus, derrotándolo de nuevo y dejando pocos enemigos vivos. Sin embargo, su ejército sufrió muchas bajas durante la batalla, lo que le impidió capturar Constantinopla, la capital del Imperio Romano de Oriente. Atila se dirigió al norte, hacia los Balcanes (que también era territorio del Imperio Romano de Oriente), y saqueó una ciudad tras otra.

Tras barrer todo el Imperio Romano de Oriente, dirigió sus ambiciones hacia el oeste. Atravesó Europa rápidamente y venció varias veces a los visigodos en la Galia en los años 451 y 452. La horda huna avanzaba y diversas tribus se les iban uniendo, algunas voluntariamente y otras intimidadas. Estos nuevos reclutas reforzaron su ejército, que siguió saqueando los asentamientos que encontraba a su paso hasta que topó con un contingente conjunto de visigodos y romanos. Este ejército dirigido por los romanos logró rechazar a Atila en la batalla de los Campos Cataláunicos. Esta única derrota importante de Atila supuso un respiro temporal para Roma y sus aliados.

La historia de Honoria

Se dice que Honoria, la hermana del emperador romano Valentiniano III, había intentado asesinar a su hermano en secreto para arrebatarle el trono, por lo que fue exiliada de Roma y enviada a un convento de Constantinopla. Durante su exilio, Valentiniano prometió la mano de su hermana a un senador romano desconocido. Al enterarse de su compromiso, Honoria intentó contactar con Atila y pedirle ayuda para impedir el matrimonio. Por motivos que no se conocen, envió su anillo de compromiso a Atila y este lo interpretó como una propuesta de matrimonio. Atila desplazó su ejército para invadir Italia y reclamar la mitad del Imperio Romano de Occidente que le correspondía como dote, a pesar de que Valentiniano insistió en que la propuesta no era válida.

La conquista de Italia

Tras años de enfrentamientos con los romanos, Atila por fin les atacó en su hogar, en Italia, en el año 452. Tras saquear algunas ciudades del norte, Atila recibió a varios emisarios de Valentiniano, incluyendo al Papa León I, que le suplicaron que abandonara Italia. No se sabe por qué, pero Atila accedió (posiblemente por falta de suministros). Poco después, en el 453, Atila murió misteriosamente. Algunas escasas pruebas sugieren que la causa pudo haber sido una simple hemorragia nasal en su noche de bodas, mientras que otras fuentes cuestionables apuntan a que podría haber sido asesinado.

Un historiador romano llamado Jornandes escribió que los hombres de Atila se cortaron el pelo y se laceraron con sus espadas hasta morir para honrar a su jefe, asegurando que "al más grande de los guerreros no se le honra con lamentos femeninos, sino con sangre de hombres".

El juicio de la historia

El legado de Atila el huno como gran caudillo y violento conquistador permanecerá en los anales de la historia hasta el fin de los tiempos. Fue un líder comprometido y con recursos que exigió el máximo de sus ejércitos, sin llegar a extenuarlos ni provocar rebeliones, cualidades que refleja el hecho de que en sus más de veinte años de combates al frente de los hunos solo perdiera una batalla importante. Atila se adentró valientemente en territorio romano y desafió su autoridad siempre que pudo, logrando riquezas y fama para su pueblo.