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Civilizaciones y líderes
Bismarck

Vivió:

1815 - 1898 d. C.

Títulos:

Canciller del Imperio Alemán

"Canciller de Hierro"

Civilización:

Bismarck
Líder de los alemanes

Información de la partida:

Furor teutónico

Tras derrotar a una unidad bárbara que se encuentre en un Campamento, hay un 67% de probabilidad de que ganes 25 de Oro gold y se unan a ti. Pagas un 25% menos por el mantenimiento de las unidades terrestres.

Historia

Otto von Bismarck, conocido también como "el canciller de hierro", es posiblemente la figura más significativa de la historia de Alemania. Durante su larga carrera política, Bismarck consiguió unificar Alemania y fundó el Imperio Alemán. Alemania pasó de ser una débil y dispersa confederación de estados a un poderoso país unido que dominaría la Europa continental.

Primeros años

Descendiente de una familia aristocrática prusiana, no puede negarse que Bismarck heredó la arrogancia de los junkers. Era un mal estudiante que destacaba en la esgrima y poseía dotes de historiador y lingüista. Sin embargo, pasaba gran parte de su tiempo bebiendo con otros aristócratas en su exclusiva fraternidad.

Incapaz de aceptar la disciplina requerida para el servicio militar, Bismarck decidió ingresar en el cuerpo diplomático prusiano, donde su capacidad no tardó en llamar la atención del káiser. Destinado en la Dieta Federal Alemana (el equivalente al congreso), Bismarck trabajó para mejorar la situación de Prusia en el seno de Alemania y acrecentar su poder. Con el tiempo lograría alcanzar el puesto de Primer Ministro de Prusia, donde, tras largos años de lucha, conseguiría unificar Alemania bajo la égida prusiana. Esta proeza sería posible gracias a la combinación de una astuta diplomacia y una serie de guerras victoriosas.

Política exterior

Una vez unificada Alemania, el principal objetivo de Bismarck en política exterior sería mantener la paz en Europa por el procedimiento de aislar al enemigo histórico de su país, Francia. En términos generales, lo consiguió. En 1870 orquestó una guerra contra Francia con el objetivo de atraer a varios estados germánicos (Baviera, Baden, y otros) al Imperio Alemán. En la guerra, Francia fue derrotada fulminantemente.

Tras alcanzar su objetivo de adquirir los estados alemanes, Bismarck recomendó prudencia en las condiciones de rendición, pero el pueblo y el ejército alemán querían más, así que se vio obligado a exigir la anexión de Alsacia y Lorena. Bismarck sabía que a la larga esto sería fuente de problemas. De hecho, antes de la guerra le había confiado a un colega: "Aun en el caso de que obtuviéramos Alsacia, tendríamos que proteger nuestra conquista y mantener una guarnición permanente en Estrasburgo. Nuestra posición se volvería insostenible, porque, a la larga, Francia acabaría por encontrar aliados, y entonces tendríamos problemas". En efecto, eso fue exactamente lo que ocurrió en la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania tuvo problemas realmente serios.

Política interior

Aunque era un ardiente conservador y monárquico, Bismarck fue el primer líder de Europa que promovió un sistema de seguridad social para los trabajadores. Reconstruyó el sistema monetario alemán, al que dotó por primera vez de una moneda única. También colaboró en la elaboración del código civil y mercantil del nuevo estado. Sin embargo, su benevolencia no fue universal. Al mismo tiempo que emancipaba a los judíos, Bismarck promulgó leyes muy restrictivas contra los católicos alemanes.

El juicio de la historia

Como diplomático, su mayor defecto fue su obsesión por debilitar a Francia. Durante su vida, esta política cosechó numerosos éxitos, pero tuvo la contrapartida de convertir a Francia en un enemigo implacable, lo que acarrearía graves consecuencias en el siglo siguiente. En política interna, puede achacársele sobre todo su indiferencia con respecto a las vidas de los alemanes. Mientras que Alemania crecía en poder e importancia, la calidad de vida de su pueblo apenas mejoró. Su sistema de seguridad social supuso algunos avances, pero la razón principal de que lo impulsara fue no tener que hacer mayores concesiones a los socialistas alemanes.

Bismarck fue un gran líder, quizá el más grande de todos los líderes europeos del siglo XIX. Sus triunfos eclipsan a sus derrotas, puesto que él, prácticamente solo, consiguió convertir un grupo de reinos enfrentados entre sí en un poderoso estado. Los desastres que Alemania sufriría en el futuro no son achacables tanto a su política como a la incapacidad de sus sucesores para adaptarse a los cambios.