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Civilizaciones y líderes
Dido

Vivió:

C. 800 a. C.

Títulos:

Reina de Cartago

Civilización:

Dido
Líder de Cartago

Información de la partida:

Herencia fenicia

Todas las ciudades costeras reciben un Puerto gratis. Tras ganar el primer Gran general, las unidades pueden cruzar Montañas, pero reciben 50 PG de daño si terminan el turno en una.

Historia

Al igual que otras muchas leyendas, la historia de Dido, reina de Cartago, está llena de intrigas y engaños. Esta historia, rememorada por los historiadores romanos y más adelante por el poeta Virgilio en su Eneida, comienza con su vida como hija del rey Belo de Tiro. El reino de Tiro pertenecía a la civilización fenicia, que se extendía por el territorio que hoy ocupa el Líbano. Dido, a quien los registros antiguos solían llamar "Elisa", heredó el trono de Tiro tras la muerte de su padre en torno al 800 a. C. Fue declarada co-regente junto a su hermano Pigmalión, pero Dido no fue muy aceptada por su pueblo. A pesar de que su padre quería que compartiera el trono con su hermana, Pigmalión fue el rey de Tiro de hecho y Dido ostentaba muy poca autoridad.

No pasó mucho tiempo antes de que casaran a Dido con un sacerdote llamado Acerbas, quien, según algunas fuentes, pudo haber sido su tío. Se dice que Acerbas poseía una vasta fortuna enterrada. El rey Pigmalión, conocedor de esta fortuna, mandó asesinar a Acerbas para reclamar el oro que legítimamente pertenecía a su hermana. Aunque los relatos difieren, Dido terminó descubriendo que su hermano era el culpable de la muerte de su marido (se dice que el propio fantasma de Acerbas se le apareció para pedirle que huyera del reino y revelar la ubicación de su oro oculto). El cuidadoso plan que trazó para escapar de las garras de Pigmalión nos permite atisbar por primera vez la astucia que hizo famosa a Dido.

Para no levantar sospechas, Dido anunció a Pigmalión que deseaba viajar por el mundo con la intención de enviar tributos y regalos a Tiro. Pigmalión accedió y proporcionó a Dido una pequeña flota y diversos siervos para que la ayudaran en el viaje. Tras cargar las naves con los sacos de oro de Acerbas, Dido puso en marcha su plan. Para engañar a Pigmalión, ordenó a los siervos que cargaran sacos de arena como señuelo en las cubiertas superiores. Tras partir, Dido declaró que el oro era una ofrenda al espíritu de su marido fallecido y mandó arrojar los sacos de arena al mar. Pigmalión pensó que había perdido el oro para siempre y no intentó perseguir a Dido.

Dido se dedicó a buscar un nuevo hogar y realizó su primera parada en la isla de Chipre, donde se le unieron unos lugareños. Más tarde, echaron el ancla en el norte de África y comenzaron a negociar con un jefe local el precio de un pequeño terreno en el que fundar un nuevo asentamiento. Dido engañó al jefe haciéndole pensar que había obtenido un gran acuerdo al acceder a comprar toda la tierra que pudiera abarcar con la piel de un único buey, pero la astuta Dido cortó la piel en pequeñas tiras con las que rodeó una zona bastante amplia en torno a una colina. Y así se fundó la ciudad de Cartago y el legado de Dido como líder astuta y capaz.

Dido fue la primera reina que gobernó Cartago y, según explica la leyenda, tenía varios pretendientes, entre ellos Eneas, el príncipe troyano. Según cuenta Virgilio, los dioses griegos llevaron a Eneas a Cartago con triquiñuelas. Dido y Eneas se hicieron amantes y, cuando Eneas la abandonó para seguir su viaje, Dido quedó tan desconsolada que se suicidó.

El juicio de la historia

Es difícil juzgar a una figura tan legendaria como Dido, pues la fundación de la gran Cartago sigue rodeada de mitos y misterios. A pesar de lo que sabemos acerca de su vida, la reputación de Dido como líder astuta ha pervivido en la historia y sigue granjeando el interés del público.