Civilization V CIVILOPEDIA Online
Civilizaciones y líderes
Harun al-Rashid

Vivió:

763 - 809 d. C.

Títulos:

Califa

"El que sigue el camino de la justicia"

Civilización:

Harun al-Rashid
Líder de Arabia

Información de la partida:

Naves del desierto

Las Caravanas amplían su alcance un 50%. Tus rutas comerciales propagan la religión de la ciudad de origen con el doble de eficacia. Se duplican los recursos de Petróleo oil.

Historia

Harun al-Rashid (que traducido significa "Aarón el Justo") fue el quinto califa abasida y gobernó el Imperio Árabe desde el 786 hasta el 809 d. C. Durante su reinado, el califato se extendía desde España en el oeste hasta la India en el este, y era el ente político más poderoso del mundo. Harun fue un gobernante capaz y su reinado supuso una época de progreso científico y cultural, y de prosperidad para sus súbditos.

Primeros años de reinado

Fue el hijo del tercer califa y Al-Jayzuran, una antigua esclava del Yemen. Se alzó con el poder tras la muerte de su hermano, Abu Abdullah Musa ibn Mahdi al-Hadi. Al-Hadi murió de una dolencia estomacal en unas circunstancias algo sospechosas que hacen creer a algunos que su madre pudo haberle envenenado para disfrutar de la mayor influencia que ejercía sobre Harun, su hijo menor. Sea cierto o no, Al-Jayzuran fue una de los consejeros de Rashid hasta su muerte, en el 789.

El renacimiento de Bagdad

Al principio del reinado de Harun, la capital del califato era Bagdad, una nueva ciudad que había fundado un califa anterior. Era un centro de las artes y la religión, con muchos edificios hermosos. Harun fundó allí la "Casa de la Sabiduría", una biblioteca y centro de investigación que recopiló y tradujo escritos científicos de los persas, hindúes, griegos y romanos. Bagdad floreció y se convirtió, quizás, en la ciudad más grande y rica del mundo. Más tarde, Harun trasladó su gobierno a la importante ciudad estratégica de Raqqa, pero Bagdad siguió siendo una gran ciudad de las artes, las ciencias y el comercio durante los siglos siguientes (fue conquistada y saqueada por los mongoles en el 1258).

Las riquezas de Harun y Arabia

En "Las mil y una noches" encontramos una descripción algo fantasiosa de Harun, según la cual, el califa vivió en un suntuoso palacio en el que manaban el oro, la plata y las joyas. Aunque es exagerado, existe un hecho cierto subyacente. El imperio obtuvo grandes riquezas durante el reinado de Harun, y buena parte de ellas acabaron en los cofres del califa. Según los historiadores antiguos, la esposa de Harun exigía que toda la cubertería de su mesa fuera de oro con incrustaciones de joyas.

Relaciones exteriores

A nivel político, Harun intentó mantener relaciones cordiales con las potencias europeas. Mantuvo relaciones diplomáticas directas con Carlomagno y, en los años previos a las Cruzadas, los europeos podían acceder libremente a Jerusalén y la Tierra Santa. También mantuvo relaciones diplomáticas con la corte imperial china. Sin embargo, su trato con los bizantinos fue algo menos amistoso.

Durante el reinado de su padre, Harun atravesó Turquía con un ejército hasta llegar a las puertas de Constantinopla, la capital del Imperio Bizantino. Tras negociar con la emperatriz Irene, Harun perdonó a la ciudad a cambio de un tributo anual de 70.000 piezas de oro. Cuando Irene fue depuesta, los bizantinos renegaron del acuerdo en el 806. Harun condujo un nuevo ejército y, una vez más, forzó la rendición de los bizantinos.

La muerte de Harun

Harun enfermó y murió en el 808, mientras se ocupaba de una rebelión en Irán. Le sucedió su hijo, Mamun. Su fallecimiento marcó el inicio de un lento declive del Imperio Árabe, pues los enemigos externos y las rebeliones comenzaron a desmembrarlo. Aunque el imperio siguió existiendo durante varios siglos, nunca volvió a alcanzar las cotas de esplendor que tuvo con Harun al-Rashid.

El veredicto de la historia

Aunque se produjeron guerras y problemas internos, la mayor parte del reinado de Rashid fue pacífico y próspero. El califato disfrutó de un crecimiento económico e industrial, y de una explosión comercial. Era amante de la música y la poesía, y se sabe que fue pródigo en regalos a los artistas de su corte. Aunque no fue necesariamente un gran líder, Rashid gobernó su imperio de forma competente en la cúspide de su poder y riqueza.