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Civilizaciones y líderes
María Teresa

Vivió:

1717-1780 d. C.

Títulos:

Emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico, reina del imperio de los Habsburgo

Civilización:

María Teresa
Líder de Austria

Información de la partida:

Matrimonio de estado

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Historia

Durante el siglo XVIII, el Sacro Imperio Romano y la poderosa monarquía austriaca de los Habsburgo estuvieron dirigidos por la tenaz María Teresa, que desafío a las potencias europeas que se opusieron a su reinado y sirvió a sus súbditos con valentía. De los casi 650 años de gobierno de los Habsburgo, María Teresa fue la primera y la única mujer que dirigió el imperio, demostrando ser una de las mejores gobernantes de su historia.

Primeros años de reinado

La ascensión de María Teresa al trono de los Habsburgo estuvo rodeada de controversias y agitación desde el primer momento. Su padre, el rey Carlos VI, no tenía hijos y por tanto carecía de herederos legítimos según la legislación sucesoria vigente. Con la intención de mantener su dinastía y que Teresa gobernara como reina, Carlos proclamó la Pragmática Sanción de 1713, que declaraba su deseo de que su hija heredara la corona. Aunque el edicto fue reconocido durante un tiempo, tras la muerte de Carlos en 1740 y la coronación de Teresa, un contingente francés y prusiano no admitió su derecho al trono e inició una guerra de sucesión austriaca. Teresa contaba con el apoyo de Gran Bretaña y no estaba dispuesta a ceder la corona de Austria a sus enemigos. Desgraciadamente, su padre había dejado el reino en una posición inestable y su mala situación económica le impedía reforzar su escaso y mal equipado ejército. Tras casi ocho años de enfrentamientos en los que Austria sufrió varias derrotas aplastantes y tuvo que ceder Silesia, una zona rica en minerales, a Prusia, el Tratado de Aix-la-Chapelle puso fin a la guerra. Aunque Teresa había asegurado la posición de los Habsburgo en el trono, la rivalidad de Austria y Prusia no había hecho más que nacer...

Emperatriz del Sacro Imperio

Tradicionalmente, el rey de los Habsburgo austriaco también era la cabeza del Sacro Imperio Romano, un título que concedía el Papa. Sin embargo, tal como aconteció durante su sucesión al trono austriaco de los Habsburgo, las leyes de la época no contemplaban la posibilidad de que una mujer heredara la corona del Sacro Imperio Romano Germánico. Para evitar el problema, María Teresa nombró a Francisco Esteban, su marido, regente conjunto de sus tierras en Austria y Hungría, por lo que pudo ser nombrado emperador del Sacro Imperio con ella como emperatriz consorte. Aunque esta relación como consorte normalmente implicaba una autoridad inferior, Francisco Esteban cedió ante la sabiduría y la dirección de María Teresa, que se encargó del gobierno personalmente.

La Guerra de los Siete Años

Las renovadas hostilidades entre Austria y Prusia fueron la causa de la Guerra de los Siete Años en 1756, y las débiles alianzas dependerían en gran medida del resultado de la misma. En lo que la historia ha dado en llamar Revolución Diplomática, Gran Bretaña se alió con Prusia mientras la lealtad de Francia se volvía hacia Austria. Esta inversión de las alianzas se produjo por los cambios en las prioridades nacionales: Inglaterra consideraba que el poderoso reino de Prusia era un aliado más fuerte contra Francia, su rival tradicional. El territorio de Silesia volvía a ser el principal foco de interés del conflicto, pues María Teresa, desesperada, intentaba recuperar el control de la valiosa región que había perdido durante la guerra de sucesión. Sin embargo, Austria no logró recuperar Silesia y la Paz de Hubertusburgo que firmaron en el año 1763 reafirmó el control prusiano de la región.

Reformas estatales

Cuando María Teresa fue coronada, las arcas de Austria llevaban tiempo vacías, pues su padre había centrado su energía en asegurar la Pragmática Sanción en lugar de ocuparse de los asuntos de gobierno interno. Por ello, uno de los primeros objetivos de María era aumentar los ingresos de Austria y equilibrarlos con los gastos. Saneó rápidamente la maltrecha economía de Austria reclamando impuestos a la nobleza y el clero, que hasta entonces habían estado exentos.

Después de ocuparse de la economía, María ordenó a su Canciller Supremo, el conde Friedrich Wilhelm von Haugwitz, la ampliación y modernización del ejército de Austria. Haugwitz creó un ejército permanente de más de 100.000 hombres, diseñó unos patrones de instrucción miliar y codificó la legislación militar para aumentar la profesionalización de las fuerzas armadas austriacas.

También se recuerda a María por sus reformas educativas, pues impuso la escolarización obligatoria de todos los niños de entre seis y doce años, independientemente de su sexo o estrato social.

Instinto materno

Después de haberse enfrentado a los problemas que rodearon su ascensión al trono, María Teresa quiso asegurar el linaje familiar y dio a luz a 16 niños en apenas 20 años. José, el cuarto hijo de Teresa, terminaría convirtiéndose en el rey y emperador del Sacro Imperio. Quizá la más famosa de sus hijas fuera María Antonia, quien, con el nombre de María Antonieta se convirtió en reina de Francia en 1774 y fue ejecutada por traición durante la Revolución Francesa.

El juicio de la historia

Hoy se considera que María Teresa fue una líder sabia y reflexiva cuyas políticas conservadoras y buen juicio mejoraron el bienestar del pueblo austriaco y de todos los territorios de los Habsburgo. Aunque heredó el trono en un periodo tumultuoso y tenía poca experiencia como regente, logró conservar la corona y dirigir la monarquía de los Habsburgo con autoridad durante 40 años.