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Civilizaciones y líderes
Oda Nobunaga

Vivió:

1534-1582 d. C.

Títulos:

Daimio

Civilización:

Oda Nobunaga
Líder de Japón

Información de la partida:

Bushido

Las unidades luchan como si estuvieran en plena forma, aunque hayan recibido daño. +1 a Cultura culture por cada barco pesquero y +2 a Cultura culture por cada Atolón.

Historia

Oda Nobunaga fue un señor de la guerra japonés del siglo XVI. Fue un general brillante y un político astuto (y uno de los primeros en adoptar nuevas tecnologías), y luchó con uñas y dientes por dominar casi la mitad de Japón. Sus dos lugartenientes, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu, completarían el trabajo tras su muerte y reunificarían Japón por primera vez en casi un siglo.

Primeros años

Oda Nobunaga nació el 1534 d. C., en pleno Sengoku o "Periodo de los Reinos Combatientes" de la historia japonesa. Durante este periodo, el Japón feudal estaba dividido en provincias gobernadas por los poderosos "daimios" (señores de un territorio), mientras que un debilitado shogun gobernaba en nombre de un emperador más débil aún. El periodo Sengoku vio una subversión casi total del orden establecido: señores locales derrocando a sus daimios, partidarios deponiendo a sus señores y ramas familiares menores luchando entre sí por el poder. Fue un periodo notablemente brutal de la historia japonesa y, para sobrevivir, la nobleza debía ser astuta, poderosa y afortunada.

Nobunaga nació hijo de un acaudalado funcionario del gobierno en la pequeña y poco importante provincia de Owari. Tras la muerte de su padre, en 1551, heredó su título, su fortuna y sus vasallos militares. En ese momento tenía diez y siete años y, según dicen todos, era un crío alocado y rebelde. Según la leyenda, Nobunaga se portó tan mal en el funeral de su padre que uno de sus amigos y partidarios se hizo el seppuku (suicidio ritual) por la humillación. Conmocionado y despabilado por la muerte de su seguidor, Nobunaga empezó a tomarse en serio el cargo y sus obligaciones.

Ascensión al poder

Durante los diez años siguientes, Nobunaga se adueñó de la provincia de Owari, reclutando o destruyendo sistemáticamente a todo el que se interponía en su camino. La serie de alianzas, batallas, traiciones y asesinatos en los que participó Nobunaga para conseguir la victoria es asombrosamente complicada y rivaliza con la trama más intrincada de una telenovela. Así es cómo ocurrió:

Cuando murió su padre, el clan Oda estaba dividido en muchas facciones. Algunos eran partidarios de Nobunaga como heredero legítimo, mientras que otros favorecían a su hermano Nobuyuki, que era más joven y menos alocado. A la vez, el hermano póstumo de su padre, Nobutomo, utilizaba su cargo como comisionado del débil "shugo" (gobernador militar) de la provincia de Owari, Shiba Yoshimune, para ganar la carrera por el liderato del clan Oda. Pero cuando se enteró de que el shugo apoyaba en secreto a Nobunaga, Nobutomo hizo que asesinaran a Shiba.

Mientras tanto, Nobunaga convenció a otro de los hermanos de su padre, Oda Nobumitsu, de que se volviera contra Nobutomo (que, a su vez, recordemos, acababa de matar al shugo de Owari, Shiba). Nobunaga y su tío Nobumitsu atacaron y mataron al tío Nobutomo en el castillo de Kiyosu. Con ello, Nobunaga pasó a controlar al nuevo shugo de la provincia de Owari, Shiba Yoshikane (el heredero de Shiba Yoshimune). Lo utilizó para forjar alianzas con los clanes Imagawa y Kira, que también le juraron lealtad a Shiba.

Nobunaga envió un ejército a la provincia de Mino para ayudar a Saito Dosan contra su hijo rebelde, Saito Yoshitatsu, pero no lo consiguió y Dosan cayó.

En 1556, el hermano de Nobunaga, Nobuyuki (¿te acuerdas de él?) se levantó en armas con la ayuda de Shibata Katsuie y de Hayashi Hidesada. Nobunaga derrotó a los conspiradores en la batalla de Ino. Haciendo gala de una piedad rara de ver, les perdonó la vida a su hermano y a sus aliados. Su hermano le mostró su agradecimiento planeando de inmediato otra rebelión, pero su antiguo aliado, Shibata Katsuie, lo traicionó e informó a Nobunaga de sus planes. Esta vez, Nobunaga sí que mató a su hermano.

Y así, sucesivamente. En 1559, ya había acabado con todos sus rivales y era el dueño indisputable de la provincia de Owari, aunque mantuvo a Shiba Yoshikane en el cargo como shugo de paja (al menos hasta que descubrió que Yoshikane estaba conspirando en secreto contra él con los clanes Kira e Imagawa, momento en el que Nobunaga lo destituyó).

Más conquistas

Tras haberse asegurado la provincia de Owari, Nobunaga empezó a expandir su poder por Japón. En 1560, lideró a un ejército ridículamente pequeño contra una fuerza muy superior que se dirigía a Kioto a derrocar al débil shogun Ashikaga, y consiguió una victoria asombrosa contra todo pronóstico.

Una de las claves del éxito militar de Nobunaga fue que adoptó muy pronto las nuevas armas que en aquellos tiempos empezaban a introducir en Japón los comerciantes europeos. Fue uno de los primeros daimios en organizar unidades integrales de mosquetes, lo que le proporcionó una ventaja considerable contra sus enemigos, más atrasados. También fue un gestor con talento, pues aprovechó al máximo la riqueza mercantil y agrícola de Owari para financiar sus empresas guerreras.

En 1568, Nobunaga marchó sobre Kioto y puso a su aliado Ashikaga Yoshiaki como shogun de paja. En 1573, los dos se pelearon y Nobunaga destituyó a Ashikaga, poniendo fin al largo shogunato de los Ashikaga.

Nobunaga consolidó su dominio de Japón atacando a varios cultos budistas poderosos. Los monjes ofrecieron una resistencia increíblemente tenaz, y algunos le plantaron cara durante más de una década. Nobunaga distribuyó las posesiones capturadas a los religiosos entre varios samuráis y nobles, asegurándose así todavía más su lealtad. Se mostró amistoso con los misioneros jesuitas europeos que cada vez aparecían en mayor número en Japón (posiblemente porque no tenían un poder político que pudiera ponerlo en peligro). Sin embargo, no se convirtió al cristianismo.

La muerte de Nobunaga

En 1582, ya había consolidado un firme control del Japón central e intentaba expandirse hacia el oeste. No obstante, durante una campaña militar, un subordinado lo traicionó en el templo de Honno-ji y se vio obligado a hacerse el seppuku. El traidor solo vivió 11 días más que él, antes de que lo derrotaran los lugartenientes leales a Nobunaga, que completarían la unificación de Japón tan hábilmente iniciada por él.

El veredicto de la historia

Se suele considerar a Oda Nobunaga uno de los tres líderes militares más grandes de la historia de Japón. Sus lugartenientes, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu, son los otros dos. En 1590, Hideyoshi ya había completado la conquista de Japón y, tras su muerte, lo sucedió Tokugawa Ieyasu, que estableció el shogunato Tokugawa, que gobernaría Japón durante los siglos venideros. Juntos, estos tres hombres crearon el estado moderno de Japón.

Nobunaga era un hombre brutal que vivió en tiempos brutales. Al ayudar a unificar Japón, puso fin a las atroces guerras que habían asolado el país durante más de un siglo.