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Civilizaciones y líderes
Pedro II

Vivió:

1825-1891 d. C.

Títulos:

Emperador de Brasil

Civilización:

Pedro II
Líder de Brasil

Información de la partida:

Carnaval

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Historia

Pedro II, primer monarca de Brasil nacido allí, aportó estabilidad y progreso a su tierra durante su reinado, y además la convirtió en una de las potencias preeminentes de Sudamérica. Fue un hombre serio y tranquilo que protegió celosamente la soberanía de su nación, desafiando al poderoso Imperio Británico y a los emergentes Estados Unidos cuando dichos países se interpusieron en su camino. Dirigió a Brasil en tres guerras, obtuvo nuevos territorios y prestigio sin dejar de centrar su atención en modernizar el país. Promocionó la producción de café en lugar de azúcar, y apoyó y financió la construcción de carreteras, telégrafos y cables submarinos.

Aunque era popular entre los suyos, el emperador fue derrocado en noviembre de 1889 por un grupo de líderes militares deseosos de formar una república dirigida por un dictador. Siempre fue un patriota y al partir al exilio expresó sus "ardientes deseos de grandeza y prosperidad para Brasil".

Juventud

Pedro, hijo de Pedro I y su mujer austriaca, María Leopoldina, nació en diciembre de 1825 en Río de Janeiro y habría de ser el segundo y último emperador de Brasil durante cinco décadas. Recibió una educación clásica por parte de una serie de institutrices y tutores. Fue criado con mucha atención y un imponente régimen de estudios para cultivar valores muy diferentes al carácter impulsivo e irresponsable de su padre. Al ser el único hijo varón de Pedro I que sobrevivió a la infancia, fue proclamado emperador Dom Pedro II de Brasil el día que su padre abdicó en 1831, aunque no subió al trono hasta cumplir los catorce en julio de 1840.

Reinado

Durante su reinado, Pedro II presidió 36 gabinetes diferentes, la mayoría de los cuales contaba con un amplio apoyo popular. Directa o indirectamente a través de su gobierno, Pedro patrocinó la construcción del primer camino pavimentado de Brasil, el "Unido e Industria" que une Río de Janeiro con Juiz de Fora, el primer ferrocarril a vapor que unía Santos y Sao Paulo, el primer servicio telefónico en 1877, participó en el tendido del primer cable telegráfico submarino entre Brasil y Europa y emitió los primeros sellos postales de Brasil.

Las relaciones internacionales no fueron tan positivas, pues el crecimiento económico y la influencia política de Brasil preocupaban a varias naciones. Dos incidentes menores provocaron que Gran Bretaña ordenara a la Royal Navy capturar mercantes brasileños como indemnización. Pedro respondió movilizando su ejército y obligando a los británicos a suavizar su postura y proponer un arreglo pacífico en 1863. Casi inmediatamente después, una guerra de un año no declarada con Uruguay exigió la atención de Pedro. En cuanto se inició el conflicto, Brasil invadió las ciudades de Salto y Paysandú, y la guerra terminó con la victoria incondicional brasileña. Resolvió un conflicto con la Iglesia Católica (1872-1875) a través de la negociación, pero Pedro se vio privado del apoyo del clero.

Sin embargo, la victoria diplomática ante Gran Bretaña y las militares contra Uruguay y Paraguay aumentaron mucho la popularidad de Pedro II entre su pueblo. Para terminar de convertir esa popularidad en un legado imperecedero, declaró la emancipación de los esclavos en Brasil. El emperador creía que la esclavitud era un obstáculo para llevar a Brasil a la "edad moderna". A partir de 1871, Pedro impuso una serie de leyes que liberaron a 700.000 esclavos, sin compensación alguna para los dueños. Fue este el motivo que erosionó el apoyo de la burguesía y la aristocracia a la monarquía, lo que acabaría provocando la ruina de Pedro.

Derrocamiento

Seguro del afecto de su pueblo, Pedro cedió ante su deseo de toda la vida de viajar. Distraído por estas largas ausencias, Pedro se encontró cada vez más apartado de los segmentos de la sociedad brasileña cuyo afecto antes se había granjeado, sobre todo entre la emergente clase media urbana y una nueva generación de estudiantes de ideología liberal. Además, ya no contaba con el apoyo incondicional del clero, de las clases altas ni del ejército.

Aunque el pueblo llano le seguía amando, en noviembre de 1889 un golpe de estado militar no violento le obligó a abdicar en favor de una república. Dom Pedro, viejo y achacoso, tuvo que exiliarse en Europa y murió dos años después en París. Francia celebró un funeral real en su nombre; sus restos se devolvieron a Brasil en 1925 y allí fue enterrado en la catedral de Petrópolis que él mismo había ayudado a erigir.

El juicio de la historia

Pedro heredó un imperio al borde de la desintegración y lo convirtió en una potencia emergente del nuevo mundo, la "otra gran potencia de las Américas". Brasil destacó entre sus vecinos sudamericanos por su estabilidad política, su libertad de expresión, el respeto por los derechos civiles, su economía dinámica y su riqueza cultural. Quizás su mayor logro fue la abolición pacífica de la esclavitud, a pesar de la potente oposición política y los intereses económicos. Pedro II, erudito por derecho propio, fue un enérgico mecenas de la educación, las artes y las ciencias en Brasil. Aunque fue derrocado por su propio pueblo, este le tiene en muy alta estima y muchos brasileños le honran como un héroe, como símbolo nacional y como "padre del pueblo" personificado.