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Civilizaciones y líderes
Teodora

Vivió:

C. 497-548 d. C.

Títulos:

Emperatriz

Civilización:

Teodora
Emperatriz del Imperio Bizantino

Información de la partida:

Patriarca de Constantinopla

Elige una creencia más de lo habitual al fundar una religión.

Historia

Teodora, esposa de Justiniano I y emperatriz del Imperio Bizantino, gobernó uno de los imperios más grandes de la historia durante el primer mileno d. C. Hoy se sabe que fue la mujer más influyente del Imperio Bizantino, pues el emperador Justiniano la nombró regente conjunta del imperio y confió en sus sabios consejos para gobernar su reino. A pesar de su origen humilde, Teodora llegó a ser conocida en todo el imperio como consejera fiel y diplomática del emperador. Desempeñó un papel tan fundamental para el progreso del imperio que algunos piensan que fue Teodora, y no el emperador Justiniano, quien dirigió al pueblo de Bizancio durante aquella época.

Primeros tiempos

La mayor parte de lo que sabemos sobre Teodora procede de los escritos del destacado historiador bizantino Procopio de Cesarea, quien documentó generosamente la vida y la época del Imperio Bizantino bajo el gobierno de Teodora, en el siglo VI. Sabemos que los primeros años de la vida de Teodora fueron pintorescos: su padre atendía la barra en el Hipódromo y su madre era acróbata. Esta mujer de inteligencia y astucia excepcional vivió por su cuenta durante algún tiempo antes de que Justiniano se fijara en ella y heredara el trono de su tío, Justino I.

Ascensión al trono

Justiniano, impresionado por la belleza y la inteligencia de Teodora, la nombró patricia para que se uniera a las familias aristocráticas del imperio. Aunque la ley bizantina impedía que los miembros del gobierno se casaran con artistas, como Teodora, la devoción de Justiniano hacia ella era tal que revocó la ley. En el 525, Justiniano y Teodora se casaron y, poco después de su ascenso al trono en 527, Teodora se convirtió en "augusta", o emperatriz del Imperio Bizantino.

Influencia política

Teodora no era una consorte del emperador al uso; Justiniano se aseguró de que la nombraran regente conjunta, una distinción importante que le permitió desempeñar un papel mucho mayor en la política interior. Durante su reinado, influyó en la institución de muchas políticas progresistas incluso para los estándares actuales. Se cree que Teodora presionó a Justiniano para que aumentara los derechos de las mujeres en el imperio, ampliando no solo sus derechos de propiedad, sino también reformando las leyes del divorcio, que antes favorecían al hombre.

Religión

Teodora era monofisita, y como tal creía que Cristo era un ser completamente divino, mientras que para los ortodoxos, más numerosos, Jesús tenía una naturaleza dual (divina con cuerpo terrenal). Esta ideología fue muy controvertida en aquella época, y muchos miembros de la Iglesia ortodoxa la consideraban fragmentaria y herética. A pesar de que Justiniano era cristiano ortodoxo, Teodora mantuvo su creencia monofisita y llegó incluso a proteger a líderes monofisitas que solían ser oprimidos por la mayoría ortodoxa. También se la recuerda por la fundación de un monasterio monofisita en la ciudad de Sycae, cerca de Constantinopla.

La revuelta de Niká

La fortaleza de Teodora y Justiniano sería puesta a prueba durante la rebelión de Niká, una revuelta encabezada por dos facciones políticas opuestas que intentaron coronar a un emperador rival para que usurpara el poder de Justiniano. Según cuenta la historia, el instinto natural de Justiniano fue huir de la ciudad, pero Teodora lo animó a resistir, implorándole que se quedara y argumentando que era mejor morir como emperador que como fugitivo. Justiniano atendió a las sabias palabras de Teodora, permaneció en Constantinopla y ordenó a su general más leal, Flavio Belisario, que atacara a los rebeldes. Este acorraló a los miles de disidentes en el Hipódromo y sus hombres los aniquilaron brutalmente, poniendo fin a los disturbios.

El juicio de la historia

La emperatriz Teodora dejó una huella imborrable como una de las mujeres más poderosas de su época. Es evidente que dejó sentir su influencia en muchas de las decisiones que tomó su marido y, como muchos historiadores afirman, si no hubiera sido por los sabios consejos de Teodora, el gobierno de Justiniano como emperador probablemente habría acabado durante la revuelta de Niká, además del peligro que hubiera corrido la integridad del imperio.