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Civilizaciones y líderes
Wu Zetian

Vivió:

C. 625-705 d. C.

Títulos:

Emperatriz reinante

Civilización:

Wu Zetian
Líder de China

Información de la partida:

Arte de la guerra

La bonificación al combate de los Grandes generales aumenta un 15% y su velocidad de aparición será un 50% mayor.

Historia

Como muchas civilizaciones, China ha estado dominada por los hombres durante gran parte de su historia. Hasta hace muy poco, las mujeres tenían pocos derechos, y el poder directo se les negaba por completo. Era algo insólito que una mujer consiguiera el título de emperador y se convirtiera en la figura más poderosa de China. Solo una fue capaz de hacerlo en toda la historia del país. Y no fue otra que Wu Zetian, una de los gobernantes más notables (entre hombres o mujeres) que el mundo haya visto.

Concubina Wu

Wu era una niña asombrosamente bella y, a los 13 años (aprox. en el 639 d. C.), se convirtió en concubina del emperador Taizong. No tuvo ningún hijo con él y, a la muerte de éste en el 649, se marchó de palacio para convertirse en monja budista, una práctica común para las concubinas sin hijos en aquella época. Y aquí debía haber acabado su historia. No obstante, el destino iba a darle otra oportunidad para alcanzar la gloria.

Como gran parte de la política actual china, esto se complica mucho. La emperatriz Wang, esposa del emperador de aquel momento, Gaozong (hijo del anterior emperador, Taizong), temía que éste se enamorara demasiado de su consorte Xiao. Era un motivo de preocupación, porque se sabía de consortes que en el pasado habían desbancado a emperatrices y las habían hecho matar. Para distraer a su esposo de las atenciones de la consorte Xiao, la emperatriz hizo que Wu, que aún era joven y hermosa, regresara al palacio y se reincorporara como consorte.

La táctica tuvo éxito (demasiado éxito, de hecho) ya que, en unos años, Wu había desbancado tanto a la consorte Xiao como a la emperatriz Wang en el afecto del emperador Gaozong. Mataron a ambas mujeres, y ella consiguió el título de emperatriz. Algunos historiadores creen que ella misma mató a su propia hijita y culpó a la emperatriz del asesinato. Aunque no se ha demostrado, los hechos que siguieron indican que podría haberlo hecho perfectamente.

Emperatriz consorte Wu

Como emperatriz consorte, Wu maniobró rápidamente para consolidar su poder. Forjando alianzas con funcionarios poderosos, hizo que degradaran, exiliaran o mataran a todos los que se opusieron a ella. Era una consejera competente del emperador, y éste fue delegando más poder en ella a medida que pasó el tiempo. En el 660 d. C., el emperador empezó a sufrir una enfermedad debilitadora (que, según algunos, le causó el lento envenenamiento al que le sometió Wu) y éste delegó gran parte de la gestión cotidiana del imperio en la mujer, que por entonces tendría unos 35 años. Wu demostró ser una administradora hábil, con un agudo ingenio y un gran conocimiento de la historia y la literatura. También demostró una notable habilidad para encontrar y destruir a aquellos que conspiraban contra ella, así como a los que podrían representar una amenaza en el futuro. Cuando el emperador Gaozong murió en el 683, ella pasó a ser sin ningún asomo de duda la persona más poderosa de China.

Emperatriz viuda Wu

Tras la muerte de Gaozong, Zhongzong, el hijo de Wu, se convirtió en emperador. Éste empezó a mostrar de inmediato signos de independencia preocupantes, incluyendo el nombramiento de funcionarios en cargos importantes sin consultar con su madre. Esto amenazaba con socavar la base del poder de Wu, y la mujer pasó a la acción. Derrocaron y exiliaron a Zhongzong, y el hijo pequeño de Wu, Ruizong, se convirtió en emperador. No obstante, esta vez no se arriesgó y mantuvo al emperador prácticamente aislado. Por lo aprendido con el aciago ejemplo de su hermano mayor, el emperador titular no dudó en quedarse muy calladito y no hizo nada para ofender a la emperatriz viuda.

Emperadora Wu

En el 690 d. C., Wu subió al trono y rebajó a su hijo a la condición de príncipe heredero. Esto causó cierto grado de descontento entre los tradicionalistas, cosa de la que Wu se encargó de la manera habitual, tan eficiente como brutal. Amplió los poderes de la policía secreta, que respondía directamente ante ella, e hizo exiliar, encarcelar o matar a cientos de personas. Mantuvo el cargo durante unos 15 años hasta que, octogenaria y gravemente enferma, fue depuesta. Murió poco después, ese mismo año.

El juicio de la historia

Como líder, se considera que Wu fue una administradora hábil y una sagaz conocedora del alma humana. Apoyó y ascendió a hombres capaces y, a cambio, recibió su lealtad sin fisuras. Los generales que nombró conquistaron Corea y sumaron esa rica tierra al imperio. No vaciló en destruir a quien viera como una amenaza, y los primeros años de su reinado fueron sangrientos y represores, hasta para los cánones chinos de la época. No obstante, a medida que se vio más segura en el trono, contuvo a la policía secreta e incluso sus enemigos la alababan, a regañadientes, por su competencia y decisión.

Resumiendo, su gobierno fue benevolente con aquellos que no la desafiaban y letal con los que sí. Con todo, Wu Zetian sigue siendo una de los gobernantes más fascinantes de la historia y vale la pena estudiarla a fondo.